Vive el que sirve [Hoja parroquial del 21 de octubre]

XXIXª SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO:  

Is 53, 10-11;  Sal 32;  Hb 4, 14-16; Mc 10, 35-45

HP del 21 de Octubre de 2018

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Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. Vosotros nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser el primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar la vida en rescate por todos “.

Tomando ocasión de la petición con “pretensiones” que Santiago y Juan le hacen Jesús: “Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda”, el Maestro nos presenta el “Evangelio del servicio como la “clave” para desactivar todos los deseos de éxito, triunfo y poder que los hombres albergamos en el corazón. En la lógica del Reino, en el seguimiento de Jesús los planteamiento son diametralmente opuestos a los del mundo donde “los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen”. Esta es la cruda realidad que observamos diariamente: ¡Cuántos jefes de estado gobiernan como auténticos tiranos y dictadores a sus pueblos! ¡Cuánta corrupción y opresión campean hoy por doquier en todos los rincones de la Tierra! ¡Qué falta de auténticos líderes al servicio del bien común de sus pueblos! Hoy, necesitamos verdaderos servidores en todos los campos de la vida pública (en la política y el trabajo, en la familia y en la escuela).

Servir es la cara social del amor, no hay amor verdadero que no conlleve una vocación servicial y martirial. Servir implica dar la vida por el otro siempre, y para ello se precisa poner en juego el “arte de vivir como servidor”. ¡No es nada fácil! Por desgracia, casi todos, desde bien pequeños, hemos sido educados para ser los primeros,  ocupar los primeros puestos y quedar siempre como los “namber guan” (= los campeones, los decisivos, los más importantes). Sin embargo, para ser discípulos de Jesús, hemos de cambiar de mentalidad según nos advierte hoy Jesús: “Vosotros nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser el primero, sea esclavo de todos“, y la razón para pedirnos esta actitud es porque Él mismo, nos dice, “no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos“. Por tanto la vocación cristiana es esencialmente una vocación al servicio del amor a ejemplo de Jesús que nos amó hasta dar la vida por todos y cada de nosotros. Si nos preguntamos cómo hemos de servir a los demás hemos de mirar a Jesús, Él nuestro modelo y paradigma de servidor y en Él descubrimos que la medida del amor es que el amor tiene medida, Jesús nos ha amado hasta el extremo, hasta el colmo del amor.

A servir se aprende sirviendo. ¡Es todo un arte y se precisa tiempo para asimilarlo! Hay que aprenderlo desde niños, en la propia familia, con gestos pequeños: poner y quitar la mesa, hacer la cama, barrer la casa, cuidar un enfermo, dedicar tiempo a los hijos, acompañar  a los abuelos… ¡cualquier tiempo entregado por amor a otra persona sin pedir nada a cambio se transforma en un gesto servicial! Jesús nos dejó su última lección lavando a sus discípulos los pies y nos encomendó la misión de lavar los pies a todos los hombres poniéndonos a su servicio: “Porque os he dado ejemplo, para que también vosotros hagáis como yo he hecho con vosotros” (Jn 13, 15).

EL CAMPANARIO

“¡HA NACIDO UN NUEVO SERVICIO PARROQUIAL: LOS VISITADORES PASTORALES A LAS RESIDENCIAS!

El nuevo Curso Pastoral 2018-2019 lo hemos comenzado, animados por el Espíritu Santo, poniendo en marcha una iniciativa parroquial que veníamos gestando durante estos últimos años y que viene a responder a una demanda acompañamiento espiritual a todos aquellos fieles que han estado ligados a la Parroquia de alma, vida y corazón y que por diversos motivos (salud, soledad, dependencia, et.,) se ven obligados a dejar sus casas y son llevados a vivir los últimos años de su vida en una Residencia. En estos cinco últimos años, más de treinta persona se han visto obligadas a dejar su comunidad cristiana de referencia que es la Parroquia para iniciar una nueva travesía existencial en otros escenarios donde acoplarse a las nuevas situaciones no son fáciles para ninguno de ellos.

Urgidos por el deseo de “visitar” a nuestros hermanos ancianos, que han sido llevados a vivir en las diásporas existenciales que son hoy las residencias, hemos encontrado en el texto del evangelista Lucas 1, 39-45, que narra la “visita y posterior compañía” que la Virgen María realizó a su prima Isabel, la inspiración y el modelo para realizar esta nueva misión pastoral. En efecto, como nos ha recordado el Papa Francisco, “hay un estilo mariano en la actividad evangelizadora de la Iglesia. Porque cada vez que miramos a María volvemos a creer en lo revolucionario de la ternura y del cariño” (cf. Evangelii gaudium, 288). La misión de este Equipo pastoral de visitadores a las residencias es muy sencillo, consiste en llevar, como María, la presencia y el consuelo de Jesús que no abandona a los ancianos a su suerte final ni deja en la estacada a los descartados por una sociedad que invisibiliza a los que ya no son productivos, dependen de los demás y reclaman todo nuestro cariño y cuidados.

La visita tiene lugar todos los miércoles de forma rotativa y permanente. A partir de las 17h nos damos cita en la puerta de la Iglesia y nos dirigimos a la residencia en la que habita un feligrés de nuestra Parroquia de Cristo Rey. Una vez allí, si hay Capilla en la residencia, el encuentro lo tenemos dentro de la Capilla, si no, en una sala o en la habitación si cabemos (normalmente el Equipo de Visitadores lo formamos cinco personas). La “visita” transcurre en un contexto de orante, de comunicación sincera, de escucha ante las necesidades de los ancianos (en las últimas dos visitas, nos han pedido el consuelo de los sacramentos, algunos han pedido confesarse; otros nos han mostrado su preocupación espiritual por no tener Misa en la residencia), suele durar una hora y media y terminamos compartiendo unas pastas y orando por las necesidades de ellos y de todos los ancianos que conviven en la residencia.

A la luz de la experiencia, recién iniciada, estamos intuyendo y descubriendo que el acompañamiento espiritual y pastoral de nuestros mayores que están viviendo (en no pocas ocasiones en contra de su voluntad más íntima) en las residencias nos encontramos con una presencia sacramental de Jesús: “Estuve enfermo, y me visitasteis…” (Mt 25, 36), la situación de enfermedad va implícita en muchos casos también a la ancianidad y a la soledad que acompaña a estos hermanos y hermanas. ¡La Iglesia no los puede abandonar a su suerte! ¡Nuestra comunidad parroquial no puede mirar con indiferencia este nuevo reto pastoral!

Con palabras de nuestro Papa Francisco confiamos a la Virgen de la Visitación el trabajo de este nuevo Equipo de Visitadores. A la Madre del Evangelio viviente le pedimos que interceda para que esta misión sea acogida por toda la comunidad parroquial. “Ella se dejó conducir por el Espíritu, en un itinerario de fe, hacia un destino de servicio y fecundidad” (cf. EG, 287); que Nuestra Señora de la prontitud nos ayude a salir “sin demora” (Lc 1, 39) al encuentro de nuestros hermanos ancianos solos y abandonados en las residencias. ¡Ellos y ellas, nos esperan!

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