La plaza se llenó de alegría

El Domingo 16 de Mayo a las 18h de la tarde en la Plaza del Barrio Vidal de Salamanca tuvo lugar la MISIÓN URBANA llevada a cabo por las Comunidades Neocatecumenales de la Parroquia de Cristo Rey con la presencia, también, de hermanos de otras Comunidades de Salamanca.

En el contexto de la Liturgia de las Vísperas de la Solemnidad de la Ascensión del Señor se desarrolló la misión en un ambiente de alegría y comunión, propiciado también por el marco de la Plaza (rodeada de árboles y con el césped verde) parecía un templo en medio de la naturaleza.

La liturgia se desarrolló bajo la atenta mirada de la asamblea convocada escuchando los salmos cantados de la liturgia, los testimonios de vida de tres hermanos, entre ellos un presbítero formado en el Seminario Redemptoris Mater de Quebec (Cánada), las danzas y cantos pascuales de los hermanos y  el anuncio del Kerygma por parte de un Catequista de la Primera Comunidad Neocatecumenal de la Parroquia.

Si tuviéramos que resumir en pocas palabras la experiencia vivida el Domingo de la Ascensión, por la tarde, en la Plaza del Barrio Vidal, la expresión que mejor la define nos la ofrece el libro de los Hechos de los Apóstoles: “Y hubo una gran alegría en aquella ciudad” (8, 8). Sí, este fue el sentimiento de los que vivimos la experiencia pascual el Domingo de la Ascensión, por la tarde, en la Plaza del Barrio Vidal de Salamanca. Durante estos días, algunas personas que tuvieron la dicha de participar en esta misión, nos preguntan: ¡Cuándo vuelven a convocarnos en la Plaza, otra vez!

El Belén transparente

Como cada año, nuestros belenistas nos ofrecen una representación del Misterio de la Natividad del Señor con creatividad artística y profundidad teológica.

Este año, Alberto nos presenta un Belén “transparente”: bajo la mirada maternal de la Madre, la Virgen María venerada en nuestra Parroquia como Refugio de pecadores, nos invita a contemplar el nacimiento de su Hijo en toda su luminosidad porque para Dios nada hay oculto.

La escena del Belén está enmarcada en un escenario transparente motivado por las planchas de plástico acetato que forman el decorado navideño.

Al Misterio del Nacimiento del Niño Dios nos acercamos como si nos asomáramos a una ventana y contempláramos sin barreras  el interior de lo que aconteció en Belén.

En este caso, a María, José y el Niño los vemos a la “intemperie”, sin portal ni cobijo, el autor quiere indicarnos que cada uno de nosotros, en nuestro corazón, estamos llamados a dar acogida y hospitalidad a la Sagrada Familia…¡El portal de Belén es nuestro corazón!

Luego contemplamos las diversas escenas que componen el Belén navideño: los pastores que adoran, los que están de camino, los reyes magos ….¡y también los que “dan la espalda” al Niño.

Los abuelos, el tesoro de la familia

La sociedad narcisista en la que vivimos valora la eficacia y da culto a lo joven, bello y hermoso. La vejez es un contravalor y no se estima la “sabiduría del corazón” que representan los años. Debido a esta cultura y a otros factores sociales, en ocasiones,  los ancianos son para algunos hijos una carga que se pasan de unos a otros y muchos terminan desamparados. Sin embargo, en esta misma sociedad, los abuelos son más protagonistas de lo que parece, pues  no pocos de ellos son actualmente una ayuda imprescindible para aquellas parejas de matrimonios jóvenes que, abocadas al trabajo fuera del hogar tanto el marido como la mujer, ven en sus padres el mejor seguro de la educación de sus hijos.

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“Esta pandemia ha tocado los resortes de nuestro modo de vida de una forma provocadora” | Entrevista con don Juanjo Calles, párroco de Cristo Rey

Mientras afrontamos esta “nueva fase” de este confinamiento por el COVID-19, con la llamada “desescalada”, hemos querido hablar con nuestro párroco, don Juanjo Calles, para que nos cuente su experiencia en torno a esta pandemia, su propia convalecencia y cómo se puede vivir desde la fe un acontecimiento de tal magnitud.

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La voz del Pastor en medio de esta noche pandémica

El Evangelio de Jesucristo, la BUENA NUEVA de la Resurrección, es para todos  los pueblos, para todos los hombres y mujeres de todos los tiempos y lugares. Jesucristo, como Buen Pastor, ha dado su vida, ha derramado su sangre para perdonar los pecados de todos los hombres. Si del Misterio Pascual hemos comprendido que, de nuestro rechazo del Señor, el Padre ha hecho surgir para toda la humanidad el triunfo victorioso de su Hijo sobre el pecado y la muerte; de la resistencia a acoger el Evangelio como Buena Noticia, por parte del pueblo elegido (los judíos), Dios ha abierto la posibilidad de que todas las naciones (los gentiles) se conviertan, en los primeros beneficiarios de la gracia de la salvación que trae consigo la aceptación del anuncio del Kerygma, proclamado por San Pablo tal y como él lo refiere en Hech 13, 46-47: “Era necesario anunciaros a vosotros en primer lugar la Palabra de Dios; pero ya que la rechazáis y vosotros mismos no os juzgáis dignos de la vida eterna, mirad que nos volvemos a los gentiles. Pues así nos lo ordenó el Señor: ´Te he puesto como luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta el fin de la tierra`”.

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Domingo de Ramos en la Pascua del Coronavirus

Trajeron la borrica y el pollino, echaron encima sus mantos y Jesús se montó. La multitud extendió sus mantos por el camino; algunos cortaban ramas de árboles y alfombraban la calzada. Y la gente que iba delante y detrás gritaba: ¡Viva el Hijo de David! Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Viva el Altísimo!” (Mt 21, 1-11).

         La Cuaresma del 2020 está marcada por el avance demoledor del COVID-19 que está asolando nuestras ciudades y familias de enfermos, contagiados por el virus y de muertes. ¡Está siendo una auténtica pasión! No cabe duda que el Señor, a través de esta dramática y terrible  pandemia, está llamando a la humanidad y a la propia Iglesia a una muy profunda purificación del corazón”. El Señor ha abierto “a la Iglesia el camino de un nuevo éxodo a través del desierto cuaresmal, para que lleguemos a la montaña santa, con el corazón contrito y humillado” (Prefacio V de Cuaresma). Esta Cuaresma del 2020, totalmente atípica, con nuestras calles semidesiertas, con nuestras familias confinadas en sus casas ha propiciado una expectación verdaderamente pascual. ¡Todos anhelamos el paso salvador de Dios por nuestras vidas, como en la primera Pascua, que nos libere del yugo amenazador de este virus faraónico que se ha levantado amenazando la vida de toda persona que se le pone a tiro! Sí, ¡anhelamos que después de tanta pasión podamos explotar de júbilo con la victoria de Nuestro Señor Jesucristo que ha vencido a la muerte y nos ha hecho partícipes de su vida inmortal, como cantamos cada Domingo en el memento de las plegarias eucarísticas!

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La Sagrada Escritura en la vida de los jóvenes: una experiencia de Scrutatio Scripturae

Siguiendo el consejo de Jesús a sus discípulos: “Escrutad las Escrituras, ellas hablan de mí” (Jn 5,39), un nutrido grupo de jóvenes de las Comunidades Neocatecumenales se reúnen el último domingo de cada mes (de 17, 30h a 20, 30h) en el Catecumenium de la Parroquia de San Juan Bautista para tener un encuentro con Jesús a través de la Escritura y de la Adoración del Santísimo Sacramento de la Eucaristía en el marco de una celebración de la Liturgia de Vísperas, terminando con un ágape fraternal. El encuentro está abierto a todos los que jóvenes que quieran participar en él, sólo se necesita llevar una Biblia y un cuaderno).

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‘La Vigilia Pascual: corazón de la Iglesia’

Este libro es -quiere ser- un canto a la Resurrección de Jesucristo, un pregón pascual. La Vigilia Pascual nos ofrece -de forma concentrada- toda la identidad teológica de la Iglesia: su fundamentación trinitaria, su concentración cristológica, su comprensión simbólica-cósmica, su configuración sacramental, su nutrición litúrgica, su vitalización pneumatológica, su misión evangelizadora y pastoral, hasta el punto de que José A. Goenaga llega a afirmar que “el centro del culto como principio y fin de la vida de la Iglesia se encuentra en la celebración de la Noche de Pascua, de la Vigilia Pascual”.

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