“Esta pandemia ha tocado los resortes de nuestro modo de vida de una forma provocadora” | Entrevista con don Juanjo Calles, párroco de Cristo Rey

Mientras afrontamos esta “nueva fase” de este confinamiento por el COVID-19, con la llamada “desescalada”, hemos querido hablar con nuestro párroco, don Juanjo Calles, para que nos cuente su experiencia en torno a esta pandemia, su propia convalecencia y cómo se puede vivir desde la fe un acontecimiento de tal magnitud.

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La voz del Pastor en medio de esta noche pandémica

El Evangelio de Jesucristo, la BUENA NUEVA de la Resurrección, es para todos  los pueblos, para todos los hombres y mujeres de todos los tiempos y lugares. Jesucristo, como Buen Pastor, ha dado su vida, ha derramado su sangre para perdonar los pecados de todos los hombres. Si del Misterio Pascual hemos comprendido que, de nuestro rechazo del Señor, el Padre ha hecho surgir para toda la humanidad el triunfo victorioso de su Hijo sobre el pecado y la muerte; de la resistencia a acoger el Evangelio como Buena Noticia, por parte del pueblo elegido (los judíos), Dios ha abierto la posibilidad de que todas las naciones (los gentiles) se conviertan, en los primeros beneficiarios de la gracia de la salvación que trae consigo la aceptación del anuncio del Kerygma, proclamado por San Pablo tal y como él lo refiere en Hech 13, 46-47: “Era necesario anunciaros a vosotros en primer lugar la Palabra de Dios; pero ya que la rechazáis y vosotros mismos no os juzgáis dignos de la vida eterna, mirad que nos volvemos a los gentiles. Pues así nos lo ordenó el Señor: ´Te he puesto como luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta el fin de la tierra`”.

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Domingo de Ramos en la Pascua del Coronavirus

Trajeron la borrica y el pollino, echaron encima sus mantos y Jesús se montó. La multitud extendió sus mantos por el camino; algunos cortaban ramas de árboles y alfombraban la calzada. Y la gente que iba delante y detrás gritaba: ¡Viva el Hijo de David! Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Viva el Altísimo!” (Mt 21, 1-11).

         La Cuaresma del 2020 está marcada por el avance demoledor del COVID-19 que está asolando nuestras ciudades y familias de enfermos, contagiados por el virus y de muertes. ¡Está siendo una auténtica pasión! No cabe duda que el Señor, a través de esta dramática y terrible  pandemia, está llamando a la humanidad y a la propia Iglesia a una muy profunda purificación del corazón”. El Señor ha abierto “a la Iglesia el camino de un nuevo éxodo a través del desierto cuaresmal, para que lleguemos a la montaña santa, con el corazón contrito y humillado” (Prefacio V de Cuaresma). Esta Cuaresma del 2020, totalmente atípica, con nuestras calles semidesiertas, con nuestras familias confinadas en sus casas ha propiciado una expectación verdaderamente pascual. ¡Todos anhelamos el paso salvador de Dios por nuestras vidas, como en la primera Pascua, que nos libere del yugo amenazador de este virus faraónico que se ha levantado amenazando la vida de toda persona que se le pone a tiro! Sí, ¡anhelamos que después de tanta pasión podamos explotar de júbilo con la victoria de Nuestro Señor Jesucristo que ha vencido a la muerte y nos ha hecho partícipes de su vida inmortal, como cantamos cada Domingo en el memento de las plegarias eucarísticas!

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La Sagrada Escritura en la vida de los jóvenes: una experiencia de Scrutatio Scripturae

Siguiendo el consejo de Jesús a sus discípulos: “Escrutad las Escrituras, ellas hablan de mí” (Jn 5,39), un nutrido grupo de jóvenes de las Comunidades Neocatecumenales se reúnen el último domingo de cada mes (de 17, 30h a 20, 30h) en el Catecumenium de la Parroquia de San Juan Bautista para tener un encuentro con Jesús a través de la Escritura y de la Adoración del Santísimo Sacramento de la Eucaristía en el marco de una celebración de la Liturgia de Vísperas, terminando con un ágape fraternal. El encuentro está abierto a todos los que jóvenes que quieran participar en él, sólo se necesita llevar una Biblia y un cuaderno).

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‘La Vigilia Pascual: corazón de la Iglesia’

Este libro es -quiere ser- un canto a la Resurrección de Jesucristo, un pregón pascual. La Vigilia Pascual nos ofrece -de forma concentrada- toda la identidad teológica de la Iglesia: su fundamentación trinitaria, su concentración cristológica, su comprensión simbólica-cósmica, su configuración sacramental, su nutrición litúrgica, su vitalización pneumatológica, su misión evangelizadora y pastoral, hasta el punto de que José A. Goenaga llega a afirmar que “el centro del culto como principio y fin de la vida de la Iglesia se encuentra en la celebración de la Noche de Pascua, de la Vigilia Pascual”.

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Tres modos de vivir y celebrar la Semana Santa

Procesión del Amor y de la Paz. Fuente: Wikipedia

“Durante la Semana Santa, la Iglesia celebra los misterios de la salvación actuados por Cristo en los últimos días de su vida, comenzando por su entrada mesiánica en Jerusalén. El tiempo de Cuaresma continúa hasta el jueves. A partir de la Misa vespertina, en la Cena del Señor, comienza el Triduo Pascual, que continúa durante el Viernes de la Pasión y el Sábado santo, y tiene su centro en la Vigilia Pascual y acaba con las Vísperas del domingo de Resurrección”. Así presenta el documento de la Congregación para el Culto Divino del año 1988 (cf. Preparación y celebración de las fiestas pascuales) qué es  y qué celebramos los cristianos durante la Semana Santa. A esta esquemática y concentrada presentación hemos de añadir la que nos ofrece el Directorio sobre la piedad popular y la liturgia. Principios y orientaciones del año 2002 que hace una presentación más en clave histórica y sociológica al decir que “es muy intensa la participación del pueblo en los ritos de la Semana Santa. Algunos muestran todavía señales de su origen en el ámbito de la piedad popular. Sin embargo ha sucedido que, a lo largo de los siglos, se ha producido en los ritos de la Semana Santa una especie de paralelismo celebrativo, por lo cual se dan prácticamente dos ciclos con planteamiento diverso: un rigurosamente litúrgico, otro caracterizado por los ejercicios de piedad específicos, sobre todo las procesiones. Esta diferencia se debería reconducir a una correcta armonización entre las celebraciones litúrgicas y los ejercicios de piedad. En relación con la Semana Santa, el amor y el cuidado de las manifestaciones de piedad tradicionalmente estimadas por el pueblo debe llevar necesariamente a valorar las acciones litúrgicas, sostenidas ciertamente por los actos de piedad popular”

Directorio. n. 138
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¡Ser ante sus ojos!: adoradores para evangelizar

En la preciosa catequesis del evangelista Juan sobre la oración, cuando la Samaritana se ha visto desenmascarada por Jesús, ella queriendo cambiar de tema le hace la siguiente pregunta: “Señor, veo que eres un profeta. Nuestros padres adoraron en este monte y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar” (Jn 4, 19-20), encontrando en labios de Jesús la siguiente respuesta: Sigue leyendo