Transfigurados | Hoja parroquial del 8 de marzo

DOMINGO IIº DE CUARESMA: Gn 12, 1-4a.; Sal 32; 2ª Tim 1, 8b-10; Mt 17, 1-9.

Se transfiguró delante de ellos y su rostro resplandecía como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Y se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él (…). Una voz desde la nube decía: ´Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto, Escuchadlo”.

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La finalidad que el tiempo de Cuaresma tiene es la de conducirnos a través de un nuevo éxodo hacia la montaña santa de la Pascua donde poder ser transformados en “luz”. De hecho, el primer grito de la Noche Santa será cantar: ¡CRISTO JESÚS ES NUESTA LUZ Y NUESTRA SALVACIÓN! al introducir el Cirio Pascual, símbolo de Jesucristo Resucitado que disipa las tinieblas de la muerte. Así pues, en esta Cuaresma, el Señor nos invita a SALIR de las tinieblas del pecado para entrar en el Reino de la luz donde se vive de amor, a dejar nuestro hombre viejo sepultado en las aguas de la muerte para resucitar con Cristo a la vida eterna que Él nos regala cuando acogemos, creemos y vivimos el Evangelio, a través del cual llega a todo hombre la vida inmortal. El movimiento interno de la conversión, por tanto, ha de conducir, en cada uno de nosotros, a una profunda transformación del corazón y a una real transfiguración de la vida a la luz de la Palabra de Dios.

El relato de la transfiguración del Señor en el Monte Tabor tiene una doble finalidad en orden a confirmar y fortalecer la fe de los cristianos: 1ª) nos dice quién es Jesús y cuál es su destino y 2ª) Nos invita a escuchar su palabra  y seguirle a través del camino de la cruz. El evangelista Mateo tiene la pretensión de presentarnos a Jesús como el NUEVO MOISÉS que conduce a la humanidad a la Vida Eterna, pasando por el camino del fracaso y de la muerte ya  “profetizado” en el Ley y los Profetas que simbolizan y representan Moisés y Elías, de hecho, en el relato de Lucas, se nos dice de ellos que “aparecían en Gloria, y hablaban de su PARTIDA que iba a cumplir en Jerusalén” (9, 31). Jesús, que acaba de comunicar  a sus discípulos, en Cesarea de Filipo, el desenlace final y fatal de su vida, es decir, el rechazo por parte de las autoridades, su crucifixión, muerte y resurrección, los ha llevado a un lugar apartado (¡como en tantas ocasiones!) y les ha dejado, por unos instantes, contemplar su Gloria “para testimoniar, de acuerdo con la ley los profetas que la pasión es el camino de la resurrección” (Prefacio del II Domingo de Cuaresma). En efecto, la teofanía del Tabor nos presenta a Jesús a quien confesamos en el Credo como LUZ DE LUZ en la Gloria del Padre como lo que es: “Éste es mi Hijo, en quien me complazco; escuchadle” (Mt 17, 5).

Durante esta Cuaresma hemos de dejarnos “tras-portar” por el Espíritu a la cruz  porque sólo a través de ella y entrando en ella podremos hacer la experiencia de ser “transformados” en luz: sólo en la cruz y desde la cruz, nuestra condición de cristianos adquiere toda su luminosidad; sólo “crucificados con Cristo” somos testigos pascuales de la victoria de la luz sobre las tinieblas, del amor sobre el pecado, el egoísmo y la muerte; sólo muriendo conseguimos vivir en plenitud, de ahí la enseñanza de Jesús en este momento crucial y vital de su vida: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá, pero quien pierda su vida por mí, la encontrará” (Mt 16, 24-25). Como decía Santa Teresa de Jesús: “no hay otro camino para llegar al Cielo, más que el madero“. Y, en el dinamismo de dejarnos conducir, llevar, “trans-portar” por el Espíritu Santo, pasaremos a experimentar cómo nuestro corazón se va “trans-formando” y “trans-figurando” en un “nuevo corazón” “porque habéis muerto, y vuestra vida está oculta con Cristo en Dios, entonces también vosotros apareceréis glorioso con él” (Col 3, 3-4).

EL CAMPANARIO

MENSAJE DEL PARA FRANCISCO PARA LA CUARESMA  2020

Una riqueza para compartir, no para acumular sólo para sí mismo

            Poner el Misterio pascual en el centro de la vida significa sentir compasión por las llagas de Cristo crucificado presentes en las numerosas víctimas inocentes de las guerras, de los abusos contra la vida tanto del no nacido como del anciano, de las múltiples formas de violencia, de los desastres medioambientales, de la distribución injusta de los bienes de la tierra, de la trata de personas en todas sus formas y de la sed desenfrenada de ganancias, que es una forma de idolatría.

            Hoy sigue siendo importante recordar a los hombres y mujeres de buena voluntad que deben compartir sus bienes con los más necesitados mediante la limosna, como forma de participación personal en la construcción de un mundo más justo. Compartir con caridad hace al hombre más humano, mientras que acumular conlleva el riesgo de que se embrutezca, ya que se cierra en su propio egoísmo. Podemos y debemos ir incluso más allá, considerando las dimensiones estructurales de la economía. Por este motivo, en la Cuaresma de 2020, del 26 al 28 de marzo, he convocado en Asís a los jóvenes economistas, empresarios y change-makers, con el objetivo de contribuir a diseñar una economía más justa e inclusiva que la actual. Como ha repetido muchas veces el magisterio de la Iglesia, la política es una forma eminente de caridad (cf. Pío XI, Discurso a la FUCI, 18 diciembre 1927). También lo será el ocuparse de la economía con este mismo espíritu evangélico, que es el espíritu de las Bienaventuranzas.

            Invoco la intercesión de la Bienaventurada Virgen María sobre la próxima Cuaresma, para que escuchemos el llamado a dejarnos reconciliar con Dios, fijemos la mirada del corazón en el Misterio pascual y nos convirtamos a un diálogo abierto y sincero con el Señor. De este modo podremos ser lo que Cristo dice de sus discípulos: sal de la tierra y luz del mundo (cf. Mt 5,13-14).

CUARESMA EN LA PARROQUIA

         + ORACIÓN DE LAUDES: De Lunes a Viernes, a las 6, 30h., de la mañana en el Catecumenium (Sala  Pentecostés)

        + TALLER DE MAYORES: El Martes día 10 tendremos un Taller de Atención de 17 a 19 horas.

        + ADORACIÓN DEL SANTÍSIMO: Todos los Jueves de 19h a 20h, en la Liturgia de Vísperas.

        + ORACIÓN DEL VIA CRUCIS: Todos los Viernes  a las 12h., en la Iglesia.         + ENCUENTRO DE OBISPOS, VICARIOS Y ARCIPRESTES: Tendrá lugar en Villagarcía de Campos los días 9 al 11 de Marzo y en él estará presente nuestro Párroco Don Juanjo en calidad de Arcipreste del Arciprestazgo de Santa Teresa de Jesús – La Armuña

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