Pastores en salida misionera

IVº DOMINGO DE PASCUA: Hch 4, 8-12; Sal 117; 1ª Jn 3, 1-2; Jn 10, 11-18

“Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce y yo conozco al Padre; yo doy la vida por las ovejas. Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las que tengo que traer, y escucharán mi voz y habrá un solo rebaño, un solo Pastor

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 El cuarto Domingo de Pascua nos presenta el icono del Buen Pastor que conoce a sus ovejas, las llama por su nombre, las alimenta y las guía. Hace más de 50 años que en este domingo celebramos la Jornada mundial de oración por las vocaciones. Esta Jornada nos recuerda la importancia de rezar para que, como dijo Jesús a sus discípulos, el dueño de la mies… mande obreros a su mies (Lc 10, 2). Si cabe, hoy la necesidad de pedir al Señor vocaciones al Ministerio Pastoral es verdaderamente apremiante en nuestras diócesis españolas; dentro de diez años el número de sacerdotes habrá descendido alarmantemente y muchas comunidades cristianas serán privadas de la “voz” del Pastor.

               Afirmaba San Agustín, ya en su tiempo, que los buenos pastores salen de las buenas ovejas, pero que las buenas ovejas las forman los buenos pastores. El Señor ha puesto al frente de su rebaño-Iglesia, providencialmente,  para este tiempo a un Pastor que “huele a oveja”, que sabe de pastoreo y que quiere pastores que huelan a oveja y no a sacristía y despacho, pastores que sean servidores del rebaño y no príncipes con estilos y formas de vida mundanos.

               El evangelio de hoy, nos pone a todos el modelo de pastor y de pastoral que el Padre nos regala: su Hijo Jesús como modelo de Buen Pastor que da la vida por las ovejas, que ha “salido” del Padre a buscar la oveja perdida, la humanidad entera, para conducirla al aprisco del Reino donde nos esperan prados de fresca hierba, aguas de reposo, senderos de justicia, una mesa de comunión (Sal 22); y una pastoral de búsqueda, en salida misionera porque hay “99 ovejas” que no son de este redil, y también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz y habrá un solo rebaño, un solo Pastor (Jn 10, 16). Francisco nos ha recordado que los pastores no debemos ser “peinadores de ovejas”, que se tranquilizan con atender a la “oveja” que tiene en el rebaño sin percatarse que le faltan, nada más y nada menos, que ¡99 ovejas extraviadas y perdidas! Son a estas a las que hay que salir a buscar, acoger, acompañar y guiar de nuevo al aprisco de la comunión. Y, habrá que hacerlo con misericordia, con corazón de madre y manos de médico para abrazar y curar, para acoger y sanar las heridas causadas por vivir a la intemperie.

               En este acompañamiento pastoral de salida y acogida, utilizando un símil futbolístico, el Papa que nos recuerda a todos, en cuanto pastores, que habrá momentos en los que hay que estar delante del rebaño oteando y abriendo caminos seguros para conducir las ovejas buenos pastos; en ocasiones tendremos que estar colados en medio, propiciando la armonía y comunión del rebaño, posibilitando que desarrollen sus propias capacidades; y, a veces, habrá que estar detrás defendiéndolas de los posibles enemigos que quieren atacarlas cuando están más desprevenidas.

               Necesitamos pedir al Padre que nos envíe pastores según su corazón, humildes y serviciales. Oremos confiadamente.

EL CAMPANARIO

LA MISIÓN PASTORAL DEL OBISPO ANTE LOS RETOS ACTUALES

« ¡Ánimo!: yo he vencido al mundo  » (Jn 16, 33)

El Papa Juan Pablo II dedicaba el año 2003 una Exhortación Apostólica, bajo el título Pastores gregisal ministerio pastoral de los Obispos. “La imagen del Buen Pastor, tan apreciada ya por la iconografía cristiana primitiva, estuvo muy presente en los Obispos venidos de todo el mundo, los cuales se reunieron del 30 de septiembre al 27 de octubre de 2001 para la X Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos. Cerca de la tumba del apóstol Pedro, reflexionaron conmigo sobre la figura del Obispo, servidor del Evangelio de Jesucristo para la esperanza del mundo. Todos estuvieron de acuerdo en que la figura de Jesús, el Buen Pastor, es una imagen privilegiada en la cual hay que inspirarse continuamente. En efecto, nadie puede considerarse un pastor digno de este nombre «nisi per caritatem efficiatur unum cum Christo ». Ésta es la razón fundamental por la que «la figura ideal del obispo con la que la Iglesia sigue contando es la del pastor que, configurado con Cristo en la santidad de vida, se entrega generosamente por la Iglesia que se le ha encomendado, llevando al mismo tiempo en el corazón la solicitud por todas las Iglesias del mundo (cf. 2 Co 11, 28)” (nº 1).

En la Sagrada Escritura la Iglesia se compara a un rebaño, «cuyo pastor será el mismo Dios, como Él mismo anunció. Aunque son pastores humanos quienes gobiernan las ovejas, sin embargo es Cristo mismo el que sin cesar las guía y alimenta; Él, el Buen Pastor y Cabeza de los pastores». ¿Acaso no es Jesús mismo quien llama a sus discípulos pusillus grex y les exhorta a no tener miedo, sino a cultivar la esperanza? (cf. Lc 12, 32).

Jesús repitió varias veces esta exhortación a sus discípulos: «En el mundo tendréis tribulación. Pero ¡ánimo!: yo he vencido al mundo» (Jn 16, 33). Cuando estaba para volver al Padre, después de lavar los pies a los Apóstoles, les dijo: «No se turbe vuestro corazón», y añadió, «yo soy el Camino […]. Nadie va al Padre sino por mí  » (Jn 14, 1-6). El pequeño rebaño, la Iglesia, ha emprendido este Camino, que es Cristo, y guiada por Él, el Buen Pastor que «cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz » (Jn 10, 4).

A imagen de Jesucristo y siguiendo sus huellas, el Obispo sale también a anunciarlo al mundo como Salvador del hombre, de todos los hombres. Como misionero del Evangelio, actúa en nombre de la Iglesia, experta en humanidad y cercana a los hombres de nuestro tiempo. Por eso, afianzado en el radicalismo evangélico, tiene además el deber de desenmascarar las falsas antropologías, rescatar los valores despreciados por los procesos ideológicos y discernir la verdad. Sabe que puede repetir con el Apóstol: «Si nos fatigamos y luchamos es porque tenemos puesta la esperanza en Dios vivo, que es el Salvador de todos los hombres, principalmente de los creyentes » (1 Tm 4, 10).

La labor del Obispo se ha de caracterizar, pues, por la parresía, que es fruto de la acción del Espíritu (cf. Hch 4, 31). De este modo, saliendo de sí mismo para anunciar a Jesucristo, el Obispo asume con confianza y valentía su misión, factus pontifex, convertido realmente en «puente» tendido a todo ser humano. Con pasión de pastor, sale a buscar las ovejas, siguiendo a Jesús, que dice: «También tengo otras ovejas, que no son de este redil; también a ésas las tengo que conducir y escucharán mi voz; y habrá un solo rebaño, un solo pastor» (Jn 10, 16)” [nº 66]. Recemos por nuestro Obispo, Don Carlos, y pidamos al Señor que suscite vocaciones al sacerdocio para el ejercicio del Ministerio Pastoral.

NOTICIAS DE NUESTRA PARROQUIA

  •           + SCRUTATIO SCRIPTURAE: Hoy a las 17, 30h, los jóvenes, tenemos un encuentro de oración con la Sagrada Escritura y de Adoración Eucarística en el Catecumenium de la Parroquia de San Juan Bautista.
  •           + SCRUTATIO SCRIPTURAE:El Miércoles a las 16, 30h en el Catecumium de Cristo Rey, abierto para todo el que quiera (¡Sólo hay que llevar una Biblia de Jerusalén, cuaderno y bolígrafo!!!).
  •           + ORACIÓN DE LA HORA DE NONA: Todos los viernes a las 15h en la Capilla de las Madres Oblatas).
  •           + CATEQUESIS DE PRECOMUNIÓN – COMUNIÓN – CONFIRMACIÓN y PADRINOS: Todos los viernes a partir de las 17h (cada grupo a su hora y en su sala).

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