Un pan que sacia | Hoja parroquial del 25 de julio

XVIIª SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO: Jer 23,1-6; Sal 22; Ef 2, 13-18;  Mc 6, 30-34

“Decid a la gente que se siente en el suelo. Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados; lo mismo todo lo que quisieron del pescado. Cuando se saciaron, dijo a los discípulos: Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se desperdicie”

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El evangelista Juan no narra la institución de la Eucaristía pero nos ha dejado una preciosa y profunda catequesis eucarística en el capítulo sexto de su Evangelio que a lo largo de estos domingos iremos escuchando de forma continuada. Jesús viene presentado como el Profeta por antonomasia, como el Mesías enviado por el Padre para saciar el hambre de Dios de todos los hombres. Los judíos esperaban que cuando el Mesías apareciera reduplicaría los milagros de los grandes profetas (Moisés, Eliseo, etc.). Es decir, que así como Moisés dio de comer al pueblo hambriento en el desierto y el profeta Eliseo había alimentado con veinte panes a cien soldados, también el Mesías, cuando se manifestara, alimentaría a la multitud.

De la multiplicación de los panes nos han llegado en los evangelios dos tradiciones complementarias, ambas describen el suceso a la luz de precedentes veterotestamentarios, en particular la multiplicación de aceite y pan por Eliseo  (2ª Re 4, 1-7) y, muy especialmente, por su profecía en relación sobre los veinte panes con los que alimentó a una multitud: “Dáselos a la gente para que coman. Porque esto dice el Señor: Comerán y sobrará. El criado se los sirvió a la gente; comieron y sobró, como había dicho el Señor” (2ª Re 4, 42-44). Asimismo, los hebreos tenían como paradigma de la bondad de Dios el trato que les había dispensado en el desierto alimentando al pueblo, día a día, con el maná y las codornices.

Reanudando con un poder todavía superior estos repartos gratuitos de alimentos celestes, el gesto de Jesús fue querido por Él mismo y entendido desde la antigua tradición como preparación del alimento escatológico por excelencia, la Eucaristía. Este pan milagroso es evidentemente figura y preparación de ella; así lo consideran los Padres y los mismos evangelistas. Abres tú la mano, Señor y sacias de favores a todo viviente (Sal 144), reza el salmo responsorial de la liturgia de este domingo. Los comensales que participaron en el banquete con Jesús “comieron y se saciaron” (Mt 14, 20) cumpliéndose así la profecía de Eliseo: comerán y se saciarán. ¿Qué tipo de alimento es este que sacia el hambre de todos aquellos que lo prueban? Es un alimento “celeste”, con el que Dios alimenta a sus hijos: “A tu pueblo, por el contrario, le alimentase con manjar de ángeles; les suministraste sin cesar desde el cielo un pan ya preparado que podía brindar todas las delicias y satisfacer todos los gustos” (Sb 16. 20). Los hebreos en el desierto lo llamaron maná: “La casa de Israel lo llamó maná. Era como semilla de cilantro, blanco con sabor a torta de miel” (Ex 16, 31). Durante cuarenta años Dios alimentó a su pueblo, cada día, con el maná. Ante la queja de los hebreos: “Será Dios capaz de aderezar  una mesa en el desierto? (Sal 78, 19), Él preparó un banquete para su pueblo llegando hasta saciarlo, también, de carne: “Y todavía tenían carne entre los dientes, todavía estaban masticando, cuando se encendió la ira de Yhavéh con una plaga más grande” (Núm 11, 33) hasta el punto que “comieron hasta quedar hartos, así satisfizo su avidez” (Sal 78, 29).

 Sí, a Dios nadie la gana en generosidad. Con el maná de su Palabra sigue hoy saciando el corazón de todo aquel que tiene hambre de  verdad y eternidad, y este alimento con que nos nutre cada domingorevela su dulzura con tus hijos porque adaptándose al deseo del que lo toma, se transforma en lo que cada uno quiere” (Sb 16, 21).

A ti, hoy, ¿a qué te sabe la Palabra de Dios? Respondamos con las palabras previas al rito de la comunión: “Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme y saciarme“.  

EL CAMPANARIO

25 de julio: Primera Jornada Mundial de los Abuelos y las Personas Mayores

El Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida anuncia en un comunicado la celebración 1ª Jornada Mundial de los Abuelos y las Personas Mayores, con el tema “Yo estoy contigo todos los días”.

“Yo estoy contigo todos los días”: es el tema elegido por el Santo Padre para la Primera Jornada Mundial de los Abuelos y las Personas Mayores, a celebrarse el 25 de julio. El lema escogido quiere expresar la cercanía del Señor y de la Iglesia en la vida de cada persona mayor, especialmente en este difícil momento de pandemia. “Yo estoy contigo todos los días” es también una promesa de cercanía y esperanza que jóvenes y mayores pueden expresarse mutuamente – precisa el comunicado. De hecho, no sólo los nietos y los jóvenes están llamados a estar presentes en la vida de las personas mayores, sino que los mayores y los abuelos tienen también una misión de evangelización, de anuncio, de oración y de guía de los jóvenes a la fe.

Los abuelos, transmisores de la fe

El Papa Francisco ha establecido esta celebración para el cuarto domingo de julio, cerca de la memoria litúrgica de los santos Joaquín y Ana, abuelos de Jesús. “Eslabón” entre generaciones para transmitir a los jóvenes la experiencia de la vida y la fe, “los abuelos son a menudo olvidados – subrayó el Papa en esa ocasión–y nosotros olvidamos esta riqueza de custodiar las raíces y transmitirlas”. De aquí la decisión del Pontífice de instituir esta Jornada Mundial.

ACTIVIDADES DE TIEMPO LIBRE CON JÓVENES

La Junta de Castilla y León refuerza durante dos semanas medidas especiales de salud pública para frenar los contagios por covid-19, algunas de ellas afectan a las celebraciones de romerías, procesiones y actividades de tiempo libre con jóvenes

El Consejo de Gobierno de la Junta de Castilla y León también ha acordado otras recomendaciones referidas a encuentros sociales y actividades de tiempo libre dirigidas a la población juvenil, como pueden ser los campamentos o campos de trabajo para jóvenes. En este caso, recomienda que el aforo de las actividades que se desarrollen al aire libre sea de un 75%, “con un máximo de 200 participantes incluyendo los monitores”. Cuando se realicen en espacios cerrados, “el aforo deberá ser del 75% de la capacidad máxima del recinto, con un máximo de 100 participantes incluidos los monitores”. Asimismo, se recomienda que las actividades se realicen en “grupos inferiores a 14 personas participantes, incluidos los monitores”.
El uso de la mascarilla será obligatorio en cualquier espacio al aire libre cuando no resulte posible mantener una distancia mínima de 1,5 metros entre las personas, salvo grupos de convivientes.

NOTICIAS DE NUESTRA PARROQUIA

        + ¡NOS VAMOS DE CAMPAMENTO!: El próximo Domingo día 1 de Agosto partiremos hacia Gil García para vivir durante cinco días (del 1 al 5) el primer Campamento con chicos y chicas de 8 a 13 años y a partir del 5 al 9 con jóvenes de 13 a 17. Serán 50 participantes en cada uno de ellos más los Coordinadores, Monitores, Médico, enfermera y personal de mantenimiento.

¡Recemos para que el Señor nos ayude a llevar adelante esta misión!

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