¡Que llega el Esposo, salid a recibirlo! | Hoja parroquial del 8 de noviembre

DOMINGO XXXII ORDINARIO: Sb 6, 12-16; Sal 62; 1Ts 4, 13-18; Mt 25, 1-13

A media noche se oyó una voz: ¡Que llega el esposo, salid a recibirlo! Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron  a preparar sus lámparas. Y las necias dijeron a la sensatas: ´Dadnos un poco de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas

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Estamos ya en el trigésimo segundo domingo del  Tiempo  Ordinario,  quedan  tan  solo tres domingos para concluir al Año Litúrgico, y, el contenido  del  Evangelio  de estos  domingos  nos va a poner delante la vocación  escatológica de nuestra fe cristiana, es  decir, hacia dónde caminamos, el cielo, lo que nos aguarda, la Segunda Venida en gloria de nuestro Señor Jesucristo, y la culminación de la historia de la humanidad con el Juicio Final, la victoria definitiva sobre la muerte y el estreno de la Vida Eterna con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo en la Jerusalén celeste.

Cuadro de texto:  Con la  parábola  de  las  diez  vírgenes,  el Señor viene a inculcarnos la necesidad de tener aceite en las alcuzas, o lo que es lo mismo, tener espíritu en el corazón: Una de las grandes tentaciones que podemos padecer a lo largo de nuestra existencia cristiana es  la de acomodarnos, aburguesarnos, “amorcillarnos”, es decir, pensar que esto de ser cristiano, es un asunto poco importante y considerar que los bienes espirituales que Dios ha puesto a nuestro alcance (Eucaristía, oración, perdón de los pecados, etc.), son cosa de poca importancia y, por tanto, con las baterías espirituales descargadas.   Si este  fuera  tu  caso, tienes  poco tiempo  para  enmendar  la  situación, porque no sabes cuándo  vas  a ser llamado  por el Señor  de  la  Vida  a  rendir  cuentas  de  cómo has administrado tu vida cristiana. La invitación del Evangelio es rotunda:  ¡Velad, pues, porque no sabéis  que día vendrá  vuestro  Señor.  Entendedlo bien: si el dueño de la casa, supiera a qué hora iba a venir  el  ladrón, estaría  en vela  y no permitiría que el horadasen la casa”. Así es, no sabemos en qué momento el Señor nos llamará a rendir cuentas, lo que si sabemos seguro, es que Él vendrá como el Novio de la parábola de hoy, y, solo los que estén preparados  con las  lámparas  encendidas  entrarán con Él a celebrar el banquete de bodas.

El Evangelio habla de una puerta que se cierra. La metáfora de la puerta aparece claramente expuesta en los evangelios, en contextos diversos, para expresar la necesidad de “entrar por ella, porque, ancho  es el camino que conduce a la perdición” (Mt 7, 13). Jesús mismo  se identificará con la puerta al decir de sí mismo: “En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas (…)Yo soy la puerta; si uno entra por mí, estará a salvo; entrará y saldrá  y encontrará  pasto”  (Jn  10, 7.9). Para  pasar  al Padre hay hacerlo a través de Jesús; para entrar en el banquete  de bodas,  hay que esperar  al Novio con el espíritu despierto y la esperanza viva. Los que se dejan llevar por la inercia de la pereza y la desesperanza, los que no se proveen  de espíritu a través de los sacramentos de la Iglesia, están abocados a darse con la puerta en las narices y, lo que es peor, con la sentencia del Señor: “En verdad os digo que no os conozco`. Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora” (Mt 25, 13), mandato que aparece repetido  con insistencia  en  el  resto  de  los  evangelios: “Estén ceñidos vuestros lomos y las lámparas encendidas, y sed como  hombres que esperan a que su Señor vuelva de la boda para que en cuanto llegue y llame, al instante le abran. Dichosos los siervos, que el Señor al venir encuentre despiertos: yo os aseguro qu se ceñirá, los hará ponerse a la mesa y, yendo de uno a otro, les servirá. Que venga en la segunda vigilia o en la tercera, si los encuentra así, ¡dichosos de ellos!” (Lc 12, 35-38).

El Campanario

Día de la Iglesia Diocesana 2020

“Somos lo que tú nos ayudas a ser. Somos una gran familia contigo” es el lema del Día la Iglesia Diocesana que se celebrará este año el día 8 de noviembre. El secretariado para el Sostenimiento de la Iglesia invita a colaborar con tu parroquia aportando lo que tenemos: tiempo, cualidades, colaboración económica y oración.

Somos lo que tú nos ayudas a ser. Somos corresponsables de la labor de la Iglesia y de su sostenimiento.  En toda familia hay necesidades y la parroquia es una gran familia que necesita tu ayuda.

Sí, la Parroquia en la que vives tu fe es tu casa y tu familia y, por tanto, debes sentirte invitado a vivirla como propia. Todo lo que ella se vive, celebra y pasa debe concernirte, ocuparte y preocuparte. La Iglesia, la parroquia, no son la piedras ni el edificio que alberga las múltiples actividades y acciones de los miembros de la Comunidad Parroquial; la Iglesia y la Parroquia eres tú, que por tu condición de bautizado  te has convertido en hijo Dios, miembro del Cuerpo de Cristo y morada del Espíritu Santo. Sí, necesitamos, como nos recuerda el Papa Francisco, recuperar el gusto espiritual de ser pueblo: “Para ser evangelizadores de alma también hace falta desarrollar el gusto espiritual de estar cerca de la vida de la gente, hasta el punto de descubrir que eso es fuente de un gozo superior. Jesús nos quiere tomar como instrumentos para llegar cada vez más cerca de su pueblo amado. Nos toma de en medio del pueblo y nos envía al pueblo, de tal modo que nuestra identidad no se entiende sin esta pertenencia” (cf. Evanbelii gaudium, n. 268).

El 20 de Julio del presente año la CONGREGACIÓN PARA EL CLERO ha hecho pública una Instrucciónque lleva por título La conversión pastoral de la Comunidad Parroquial al servicio de la misión evangelizadora de la Iglesia en la que se nos advierte a todos los bautizados que “es  oportuno superar tanto una concepción autorreferencial de la parroquia, como una “clericalización de la atención pastoral”. Tomar en serio el hecho de que el Pueblo de Dios «tiene por condición la dignidad y la libertad de los hijos de Dios, en cuyos corazones habita el Espíritu Santo como en un templo», impulsa a promover prácticas y modelos a través de los cuales cada bautizado, en virtud del don del Espíritu Santo y de los carismas recibidos, se convierte en protagonista activo de la evangelización, con el estilo y con las modalidades de una comunión orgánica, tanto con las otras comunidades parroquiales como con la pastoral de conjunto de la diócesis. De hecho, toda la comunidad es el sujeto responsable de la misión, ya que la Iglesia no se identifica solamente con la jerarquía, sino que se constituye como el Pueblo de Dios” (n. 38).

Sí, todos los bautizados necesitamos tomar conciencia de que somos protagonistas y responsables de la Iglesia Católica a la que pertenecemos por el  Bautismo, de la importancia de estar presentes y amar la Comunidad Parroquial en la que vivimos, nutrimos y celebramos nuestra fe y de comprender que la misión que Jesús ha dejado a su Iglesia nos la ha encomendado a todos y cada uno de los bautizados, ¡a mí también!  Como afirma el Papa Francisco hemos de decir: “yo soy una misión en esta tierra, y para eso estoy en este mundo. Hay que reconocerse a sí mismo como marcado a fuego por esa misión de iluminar, bendecir, vivificar, levantar, sanar, liberar” (cf. Evangelii gaudium, n. 273). Amigo/a, ¡siéntete cristiano católico, diocesano, parroquiano y hermano entre hermanos! Formas parte de la familia de Dios, La Iglesia, tu Parroquia es una gran familia contigo: ¡cuídala bien, somos lo que tú nos ayudas a ser!

NOTICIAS DE LAS PARROQUIAS

     + PARROQUIA DE CRISTO REY: Con motivo del HORARIO DE INVIERNO, la Eucaristía de la tarde en la Parroquia será a las 19h.

        + SCRUTATIO SCRIPTURAE PARROQUAL: Todos los Miércoles de 16,30h a 17, 45h en el Catecumenium.      

+ VALDELOSA: el miércoles Misa a las 12h; el Domingo a las 11,45h

+ TOPAS: Jueves a las 16,30h Catequesis y el Domingo Eucaristía a las 13h.

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