Listado de artículos

 

05.06.09 El cardenal Stanislaw Rylko y Kiko Argüello visitan al obispo de Segovia Ángel Rubio

VIº Encuentro Mundial de las familias 

Homilía de acción de gracias por la aprobación del Estatuto del Camino Neocatecumenal

Encuentro de Benedicto XVI con el Camino Neocatecumenal en Roma

Discurso del Papa a miembros del Camino Neocatecumenal

Benedicto XVI agradece la obra evangelizadora del Camino Neocatecumenal

Entrega de los Estatutos, aprobados por la Santa Sede, del Camino Neocatecumenal

Encuentro con los iniciadores del Camino Neocatecumenal en León y Zamora

Página con algunos enlaces a noticias relacionadas con el Camino Neocatecumenal

Kiko Argüello participará en Navarra en el Encuentro Nacional de Jóvenes de Javier

El Camino Neocatecumenal abre una página de información sobre el encuentro con Kiko en Valencia

Intervención de Kiko Argüello en la Vigilia de Pentecostés de 2006

¿Qué es el Camino Neocatecumenal?

El Cardenal Arinze explica las normas litúrgicas para el Camino Neocatecumenal

La carta es una instrumentum laboris de trabajo, no un documento definitivo

El Papa envia en misión a familias de comunidades neocatecumenales

Kiko y Carmen presentan al Papa un proyecto de evangelización

Entrevista a Kiko Argüello

Discurso de Benedicto XVI a las comunidades del Camino Neocatecumenal

Las adaptaciones litúrgicas del Camino están incluidas en los libros litúrgicos

El Camino Neocatecumenal acoge con entusiasmo las disposiciones de la Santa Sede

Nota de la Congregación a cerca de la Eucaristía en el Camino Neocatecumenal

INTERVENTO DI KIKO ARGUELLO
Pentecoste 2006

Carissimo Padre,

 

grazie per l’occasione che mi si offre di dire una parola.

Abbiamo ascoltato il Salmo 146 nel quale siamo invitati a lodare Dio perché “Il Signore ricostruisce Gerusalemme”.

Gerusalemme e sopratutto il suo Tempio, è stato ricostruito da Zorobabele e Giosuè, un laico e un sacerdote.

Prima Mosè e Aronne, poi Pietro e Paolo: i due testimoni di cui parla l’Apocalisse, possiamo dire: carisma e istituzione. Carisma e istituzione, uniti sono co-essenziali alla missione della Chiesa, ha detto papa Giovanni Paolo II nella Pentecoste del 1998.

In riferimento alla festa di Pentecoste che oggi celebriamo, Papa Giovanni Paolo II, al Simposio dei vescovi Europei, nell’anno 1986, parlando della necessità di ricostruire la Chiesa con una nuova evangelizzazione,  ha detto:

“Per realizzare un'efficace opera di evangelizzazione dobbiamo ritornare a ispirarci al primissimo modello apostolico. Tale modello, fondante e paradigmatico, lo contempliamo nel cenacolo: gli apostoli sono uniti e perseveranti con Maria in attesa di ricevere il dono dello Spirito. Solo con l'effusione dello Spirito comincia l'opera di evangelizzazione. Il dono dello Spirito è la prima sorgente, il primo soffio dell'autentica evangelizzazione. Occorre, dunque, cominciare l'evangelizzazione invocando lo Spirito e cercando dove soffia lo Spirito (cfr. Gv 3,8). Alcuni sintomi di questo soffio dello Spirito sono certamente presenti oggi in Europa. Per trovarli, sostenerli e svilupparli bisognerà talora lasciare schemi atrofizzati per andare là dove inizia la vita, dove vediamo che si producono frutti di vita «secondo lo Spirito»...”.

Questo lo ha detto ai vescovi europei dopo aver parlato della distruzione della famiglia e della secolarizzazione dell’ Europa, affermando che lo Spirito Santo ha già dato la risposta. Sta dando la risposta: eccoci Santo padre, ecco i nuovi carismi, le nuove realtà che lo Spirito Santo suscita in aiuto ai preti, alle parrocchie, ai vescovi, al papa. “Il Signore ricostruisce Gerusalemme”, il Signore continua a ricostruire la sua Chiesa come dice l’Apocalisse.

Ma quanto è difficile, Santo Padre, che le istituzioni capiscano che hanno necessità dei carismi! Ecco che abbiamo bisogno che si attui la ecclesiologia del Vaticano II, una ecclesiologia di comunione, della chiesa come corpo.

In definitiva è l’attuazione del Concilio Vaticano II che ci urge oggi più che mai.

Il Papa Giovanni XXIII nella Costituzione Apostolica “Humanae salutis” (1961) con cui indiceva il Concilio esordiva dicendo: “La chiesa oggi assiste ad una crisi in atto della società. Mentre l’umanità è alla svolta di un’era nuova, compiti di una gravità e ampiezza immensa attendono la Chiesa , come nelle epoche più tragiche della sua storia. Si tratta di mettere a confronto con le energie vivificanti e perenni dell’evangelo il mondo moderno”. Il Papa Giovanni XXIIImo ha profetizzato quello che ci sommerge oggi, la “svolta di una era nuova”, la postmodernità, l’ateismo nihilista, l’apostasia dell’Europa.

L’Apocalisse dice che l’Agnello sgozzato vince la bestia. Perchè i cristiani diventino questo agnello hanno bisogno dei carismi, delle nuove realtà ecclesiali, i movimenti e le nuove comunità. Abbiamo bisogno di una fede adulta, e perciò è necessario aprire nelle parrocchie la iniziazione cristiana. Comunità come la Santa famiglia di Nazareth. Nostro Signore Gesù Cristo per diventare adulto ha avuto bisogno di una famiglia, della famiglia di nazareth. La piccola comunità cristiana salva la famiglia e la famiglia salva la Chiesa. Ecco la missione del Cammino neocatecumenale nella Chiesa, nelle parrocchie.

Termino Santità dicendo che il Cammino neocatecumenale, insieme a tanti altri che oggi sono presenti in questa piazza, sono il segno della attuazione di questo Salmo: “Il Signore ricostruisce Gerusalemme. Il Signore ricostruisce la sua Chiesa

Spero che tale fatto, in questo vespro mirabile della pentecoste del 2006 sia per lei e per tutti noi un segno forte di speranza e di grande consolazione.

 

TRADUCCIÓN AL CASTELLANO

Intervención del iniciador del Camino Neocatecumenal en el encuentro con el Papa
Kiko Argüello comenta el Salmo 146

CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 4 junio 2006 (ZENIT.org).- Publicamos el comentario al Salmo 146 que expuso Kiko Argüello, iniciador del Camino Neocatecumenal, en las Vísperas que se celebraron este sábado durante el encuentro de Benedicto XVI con los nuevos movimientos y comunidades, en la plaza de San Pedro .

* * *


Queridísimo padre:

Gracias por la oportunidad que se me ofrece para decir una palabra.
Hemos escuchado el Salmo 146 en el que se nos invita a alabar a Dios porque «el Señor reconstruye Jerusalén».

Jerusalén y sobre todo su Templo fue reconstruido por Zorobabel y Josué, un laico y un sacerdote. Antes lo hicieron Moisés y Aarón, después Pedro y Pablo, que son los dos testigos de los que habla el Apocalipsis; podemos decir: carisma e institución. Carisma e institución, unidos, son coesenciales a la misión de la Iglesia, dijo el Papa Juan Pablo II en Pentecostés de 1998.

Refiriéndose a la fiesta de Pentecostés que hoy celebramos, el Papa Juan Pablo II, en el Simposio de los obispos europeos del año 1986 dijo: «Para realizar una eficaz obra de evangelización, tenemos que volver a inspirarnos en el primer modelo apostólico. Este modelo, que sirve de fundamento y es paradigmático, lo contemplamos en el Cenáculo: los apóstoles están unidos y perseveran con María, en espera de recibir el don del Espíritu. Sólo con la efusión del Espíritu comienza la obra de evangelización. El don del Espíritu es el primer motor, el primer manantial, el primer soplo de la auténtica evangelización. Es necesario, por tanto, comenzar la evangelización invocando al Espíritu y buscando dónde sopla el Espíritu (Cf. Juan 3, 8). Algunos síntomas de este soplo del Espíritu están ciertamente presentes hoy en Europa. Para encontrarles, para apoyarles y desarrollarles es necesario en ocasiones dejar esquemas atrofiados para ir allí donde comienza la vida, donde vemos que se producen frutos de vida "según el Espíritu"».

Les dijo esto a los obispos europeos después de haber hablado de la destrucción de la familia y de la secularización de Europa, afirmando que el Espíritu Santo ya ha dado la respuesta. Está dando la respuesta: aquí estamos, Santo Padre, los nuevos carismas, las nuevas realidades que el Espíritu Santo suscita para ayudar a los sacerdotes, a las parroquias, a los obispos, al Papa. «El Señor reconstruye Jerusalén». La Iglesia está siempre en combate contra la bestia. Sólo una fe adulta de los cristianos que llevan en su cuerpo el morir de Jesús salvará al mundo.

Pero, Santo Padre, ¡qué difícil es el que las instituciones entiendan que tienen necesidad de los carismas! Por eso tenemos necesidad de que se aplique la eclesiología del Vaticano II, una eclesiología de comunión, de la Iglesia como cuerpo. En definitiva, lo que urge hoy más que nunca es la aplicación del Concilio Vaticano II. De este modo, se entiende por qué el Papa Juan XXIII, en la constitución apostólica «Humanae salutis» (1961), con la que convocaba el Concilio, comenzaba diciendo: «La Iglesia asiste hoy a una crisis que tiene lugar en la sociedad. Mientras la humanidad da un giro hacia una nueva era, tareas de una gravedad y amplitud inmensa esperan a la Iglesia, como en las épocas más trágicas de la historia. Se trata de confrontar al mundo moderno con las energías vivificantes y perennes del Evangelio».

El Papa Juan XXIII supo profetizar la «era nueva», la posmodernidad, el ateísmo visible, en que estamos sumergidos. Tenemos que comprender que sólo el Cordero degollado vence a la bestia y para que los cristianos se conviertan en este cordero tienen necesidad de los carismas, tienen necesidad de una fe adulta, de la iniciación cristiana: esta es la misión del Camino Neocatecumenal.

Santidad, termino diciendo que el Camino Neocatecumenal, junto a otros muchos que hoy están presentes en esta plaza, son el signo de la aplicación de este Salmo: «El Señor reconstruye Jerusalén».

Espero que este hecho, en estas vísperas admirables de Pentecostés de 2006, sea para usted y para todos nosotros un gran consuelo.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit]
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El Cardenal Arinze explica las normas litúrgicas emitidas para el Camino Neocatecumenal

 (CAMINEO.INFO) - Entrevista con el Prefecto de la Congregación para el Culto Divino en Radio Vaticana

Las normas emitidas por la Santa Sede al Camino Neocatecumenal sobre la liturgia, según anuncia Zenit, surgen de un proceso de más de dos años, en el que han participado siete cardenales de la Curia Romana por petición del Papa. wpe10.jpg (4448 bytes)

En esta entrevista concedida a «Radio Vaticano», el prefecto de la Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos comenta la carta que este organismo envió en nombre de Benedicto XVI el 1 de diciembre a los responsables del Camino (ZENIT.org) y el discurso que dirigió a miembros de esta nueva realidad eclesial el Santo Padre el 12 de enero (Cf. Cf. Zenit, 12 de enero de 2006).

Para el Cardenal Arinze la Carta recoge todo un proceso de estudio y análisis exahustivo sobre el modo de celebrar en el Camino Neocatecumenal, y reconoce la validez de dicha práctica vivida en el seno de pequeñas comunidades que se reúnen de forma particular, no cerrada, para celebrar el sacramento Eucarístico la víspera del Sábado. En dicho estudio han participado miembros del Camino que, convenientemente nombrados, han tratado, junto con los responsables del dicasterio, los distintos temas para preservar el carisma y validar las prácticas, elaborando una hoja de ruta que proporcione una garantía definitiva para toda la Iglesia, evitando así las críticas y persecuciones a las que se ve sometido el Camino por aquellos que desconocen el parecer del Vaticano sobre dichos temas. A pesar de todo han sido numerosas las críticas realizadas por sectores progresistas y por otros conservadores que ven con desagrado las excepciones que se hace con el Camino, sin ser conscientes que dichas prácticas no sólo forman parte de los libros litúrgicos, sino que además están y han estado presentes en la vida litúrgica de la Iglesia durante siglos, por lo que no revisa ningún carácter especial.

Para el Prefecto el periodo de transición acordado finaliza con el periodo "ad experimentum" de los Estatutos del Camino aprobados el pasado 2002, por lo que dentro de aproximandamente dos años todos los dicasterios Vaticanos competentes habrán debido emitir su juicio sobre la parcela que les corresponde examinar de dichos Estatutos.

--¿Qué dicen estos dos documentos?

--Cardenal Arinze: Lo mejor es leer el discurso del Santo Padre […] No voy a leer todo el discurso, sino sólo la parte que afronta la liturgia. Era un encuentro de alegría: el Santo Padre bendijo a muchas familias del Camino Neocatecumenal que estaban a punto de ser enviadas en misión Entre otras cosas, el Santo Padre dijo: «la importancia de la liturgia, y en particular de la santa misa, en la evangelización, y vuestra larga experiencia puede confirmar bien cómo la centralidad del misterio de Cristo, celebrado en los ritos litúrgicos, constituye un camino privilegiado e indispensable para construir comunidades cristianas vivas y perseverantes».

El Papa sigue diciendo: « Precisamente para ayudar al Camino Neocatecumenal a hacer aún más eficaz su acción evangelizadora en comunión con todo el pueblo de Dios, la Congregación para el culto divino y la disciplina de los sacramentos os ha impartido recientemente en mi nombre algunas normas concernientes a la celebración eucarística, después del período de experiencia que había concedido el siervo de Dios Juan Pablo II. Estoy seguro de que cumpliréis atentamente estas normas, que recogen lo previsto en los libros litúrgicos aprobados por la Iglesia».

Estas son las palabras del Santo Padre. Les estaba diciendo: «A través de esta Congregación os he dado directivas; seguidlas».

--¿Cuál es el contenido de estas directivas?

--Cardenal Arinze: El 1 de diciembre de 2005, nuestra Congregación, al concluir numerosos coloquios durante un período de al menos dos años o más, escribió a los responsables del Camino Neocatecumenal una carta de dos páginas. Ofrezco simplemente el sumario: «En la celebración de la santa misa, el Camino Neocatecumenal aceptará y seguirá los libros litúrgicos aprobados por la Iglesia sin omitir ni añadir nada».

Este es el principio básico. Seguir los libros aprobados, no añadir ni quitar. Todo lo demás es un detalle y se presentan seis puntos más precisos para responder a algunas peticiones del Camino Neocatecumenal sobre materias relativas a la celebración eucarística.

En primer lugar, sobre la celebración del sábado por la noche: el domingo es el día del Señor. El Santo Padre decide que las comunidades del Camino Neocatecumenal, al menos un domingo al mes, tienen que participar en la santa misa de la comunidad parroquial. Para las otras tres semanas, el Camino Neocatecumenal, en cada diócesis, debe entablar un diálogo con el obispo diocesano.

Por lo que se refiere a la homilía, pronunciada siempre por el sacerdote o el diácono, se puede hacer una intervención ocasional breve y que no tenga la apariencia de homilía. También esto se puede aceptar.

Sobre el saludo de la paz, se concede el que el Camino Neocatecumenal pueda aprovechar el indulto ya concedido, es decir, que tenga lugar el intercambio de la paz antes del ofertorio, hasta nueva disposición.

En cuanto a la manera de recibir la santa Comunión, se da al Camino Neocatecumenal un período de transición, que no dure más de dos años, para pasar de la manera generalizada entre sus comunidades de recibir la Comunión --por ejemplo, sentados, utilizando una mesa adornada colocada en el centro de la Iglesia, en lugar del altar dedicado-- a la manera normal para toda la Iglesia de recibir la santa Comunión. Esto significa que el Camino Neocatecumenal tiene que caminar hacia la manera prevista por los libros litúrgicos para la distribución del Cuerpo y de la Sangre de Cristo.

Por último, el Camino Neocatecumenal tiene que utilizar también las demás oraciones eucarísticas contenidas en el misal y no sólo la segunda oración eucarística.

La síntesis de todo esto es que el Camino, en la celebración de la santa misa, seguirá los libros litúrgicos aprobados, teniendo en cuenta las especificaciones que acabo de expresar. Esto es lo que dice la carta.

--¿Cómo ha surgido esta carta?

--Cardenal Arinze: Ha surgido de los resultados del examen de esta Congregación sobre la manera en que el Camino Neocatecumenal celebra la santa misa desde hace muchos años, pues tras la aprobación de sus estatutos para un período de cinco años por parte del Consejo Pontificio para los Laicos, el resto de los dicasterios vaticanos tenían que hacer las aprobaciones de su competencia. La competencia de nuestra Congregación es la liturgia.

Para hacer este examen creamos una comisión mixta entre personas nombradas por el Camino Neocatecumenal y personas nombradas por nuestra Congregación. En las discusiones, han surgido muchas prácticas que ellos realizan durante la misa. Han sido examinadas y se vio que muchas de ellas no se realizaban según los libros aprobados.

Este es el «background». Todo ha sido examinado en muchas sesiones por la comisión mixta por un período de dos años o más. Y tuvo lugar también una discusión entre siete cardenales de la Curia romana por voluntad del Santo Padre, quienes examinaron todo. Por tanto, esta carta constituye la conclusión de todo este proceso.  

Pincha aquí para leer la carta completa

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Nota de la Congregación a cerca de la Eucaristía en el Camino Neocatecumenal

 wpe10.jpg (11901 bytes)(CAMINEO.INFO) - Reproducimos la Nota Oficial de la Congregación para el culto divino y disciplina de los Sacramentos, acerca de la celebración de la Santísima Eucaristía en las comunidades del Camino Neocatecumenal publicada por la Santa Sede con fecha 1 de diciembre de 2005 y dirigida en particular al equipo responsable internacional del Camino Neocatecumenal.

La Nota, publicada por numerosos medios de comunicación italianos, abre una nueva etapa dentro del funcionamiento del Camino Neocatecumenal, y dentro de su praxis litúrgica. A pesar de que muchos medios la han considerado como necesaria ante los abusos es de justicia remarcar que tales abusos no han existido, puesto que la Santa Sede estaba perfectamente al corriente de dichas celebraciones, habiendo escrito una primera nota en el 1988 que era la que hasta la fecha prevalecía como válida.

(En la imagen Eucaristía en New York en 1997, dentro de la convivencia de los Iniciadores del Camino con 250 Obispos de América)

Ciudad del Vaticano, 1 de diciembre de 2005

Muy señor mío Kiko Argüello, Sra. Carmen Hernández y Reverendísimo Padre Mario Pezzi, como resultado de los diálogos llevados a cabo con esta Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos a cerca de la celebración de la Santísima Eucaristía en las comunidades del Camino Neocatecumenal, en línea con las orientaciones que se desprendieron en el pasado encuentro con ustedes el pasado 11 de noviembre, les comunico la decisión del Santo Padre.

En la celebración de la Santa Misa, el Camino Neocatecumenal aceptará y seguirá los libros litúrgicos aprobados por la Iglesia, sin omitir ni añadir nada. Además, sobre algunos elementos se subrayan las indicaciones y precisiones que siguen a continuación:

1. El Domingo es el "Dies Domini", como ha querido ilustrar el Siervo de Dios, el Papa Juan Pablo II, en la Carta Apostólica sobre el Día del Señor. Por eso el Camino Neocatecumenal debe entrar en diálogo con el Obispo diocesano para que trasluzca también en el contexto de las celebraciones litúrgicas el testimonio de la inserción en la parroquia de las comunidades del Camino Neocatecumenal. Al menos un domingo al mes las comunidades del Camino Neocatecumenal deben por tanto participar de la Santa Misa junto con la comunidad parroquial.

2. Sobre las eventuales moniciones previas a las lecturas deben ser breves. Es además fundamental atenerse a lo dispuesto en el "Institutio Generalis Missalis Romani" (nn. 105 e 128) y en el  Praenotanda dell "Ordo Lectionum Missae" (nn. 15, 19, 38, 42).

3. La homilía, por su importancia y naturaleza, queda reservada al sacerdote o al diácono (cfr. C.I.C., can. 767 § 1). Sobre las intervenciones ocasionales de testimonio por parte de los fieles laicos, sirvan los espacios y modos indicados en la Instrucción Interdicasterial "Ecclesiae de Mysterio", aprobada de manera específica por el Papa Juan Pablo II y publicada el 15 de agosto de 1997. En tal documento, en el artículo 3, §§ 2 e 3, se lee:

§ 2 - "Es lícita la propuesta de una breve didascalía que favorezca la mayor comprensión de la liturgia que es celebrada, y también, excepcionalmente, cualquier eventual testimonio siempre adecuado a las normas litúrgicas y ofrecido con ocasión de la liturgia eucarística celebrada en jornadas particulares (jornada del seminario, o del enfermo…etc) si es considerado objetivamente conveniente, como ilustrativa de la homilía regularmente pronunciada por el sacerdote celebrante. Esta didascalía y testimonios no deben asumir características tales que puedan confundirlos con la homilía"

§3 - "La posibilidad del 'diálogo' en la homilía (cfr. Directorium de Missis cum Pueris, n. 48) puede ser, en alguna ocasión, utilizada por el ministro celebrante como medio expositivo, con el que no se delega a otros el deber de la predicación"

Se tenga además en cuenta de forma atenta todo lo expuesto en la Instrucción "Redemptionis Sacramentum", al n. 74.

4. Sobre el cambio de la paz, se concede que el Camino Neocatecumenal pueda continuar con la excepción ya concedida, hasta una ulterior disposición. 

5. Sobre el modo de recibir la Santa Comunión, se da al Camino Neocatecumenal un tiempo de transición (no más de dos años) para pasar del modo actual de recibir la Santa Comunión en sus comunidades (sentados, alrededor de una mesa preparada en el centro de la Iglesia en lugar del altar dedicado en el presbiterio) al modo normal para toda la Iglesia de recibir la Santa Comunión. Esto significa que el Camino Neocatecumenal debe caminar hacia el modo previsto en los libros litúrgicos para la distribución del Cuerpo y de la Sangre de Cristo.

6. El Camino Neocatecumenal debe utilizar también las otras Plegarias Eucarísticas contenidas en el Misal, y no únicamente la Plegaria Eucarística II.

En definitiva, el Camino Neocatecumena, en la celebración de la Santa Misa, debe seguir los libros litúrgicos aprobados, teniendo presente todo lo expuesto en los numeros 1,2,3,4,5 y 6.

Agradeciendo al Señor los frutos y bienes otorgados a la Iglesia gracias a las múltiples actividades del Camino Neocatecumenal, aprovecho la ocasión para ofrecer distintos saludos.

+ Francis Card. Arinze
Prefecto
Congregatio de Cultu Divino et Disciplina Sacramentorum


Para más información, y tal y como expresa la nota, os damos los enlaces sobre las dos Instrucciones Vaticanas acerca de la Eucaristía:

- Instrucción interdicasterial "Ecclesiae de Mysterio"

- Instrucción "Redemptionis Sacramentum"

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El Camino Neocatecumenal acoge con entusiasmo las disposiciones de la Santa Sede

 (ZENIT.org).- Entrevista con Giuseppe Gennarini, responsable del Camino en los Estados Unidos

NUEVA YORK, 1 enero 2006 - El Camino Neocatecumenal acoge con entusiasmo las disposiciones que ha emanado la Santa Sede sobre la celebración de la misa en el seno de sus comunidades.

Las indicaciones son presentadas en una carta, que lleva por fecha el 1 de diciembre, y la firma del cardenal Francis Arinze, prefecto de la Congregación para el Culto Divino, está dirigida a los a los iniciadores y responsables del Camino Neocatecumenal, Kiko Argüello, Carmen Hernández y el padre Mario Pezzi.

Con el fin de comprender la manera en que este documento ha sido recibido por el Camino Neocatecumenal, Zenit ha entrevistado a Giuseppe Gennarini, responsable del Camino en los Estados Unidos y representante del Camino para los medios de comunicación.

(en la imagen Kiko Argüello con Guiseppe Gennarini, en la convivencia con 250 Obispos en Nueva York, 1997)

--¿Qué valoración hacen desde el Camino de esta carta?

--Giuseppe Gennarini: Es la primera vez que se aceptan algunas variaciones presentes en la forma de celebrar la Eucaristía en el contexto del Camino como adaptaciones lícitas para ayudar a que el hombre contemporáneo pueda recibir mejor la gracia comunicada por los sacramentos.

Es, en mi conocimiento, el único caso que un grupo eclesial recibe un permiso expreso en este sentido por parte de La Santa Sede.

Hasta ahora lo habíamos hecho con un permiso oral de la Congregación, pero no por escrito. De hecho, Juan Pablo II siempre había apoyado esta idea, e incluso la expuso en su Carta Apostólica «Dies Domini», donde hablaba de la posibilidad de que «en consideración de particulares exigencias formativas y pastorales» estas celebraciones de la misa dominical pudieran tener lugar.

--¿Cuáles son las variaciones litúrgicas permitidas por la Congregación al Camino Neocatecumenal?

--Giuseppe Gennarini: La carta del Cardenal Arinze acepta el principio de celebraciones especiales los sábados por la noche para las Comunidades Neocatecumenales. Para poder apreciar mejor la importancia de esta concesión, hemos de tener en cuenta que muchos se han opuesto a esta práctica del camino por considerarla de por si elitista o divisiva (aunque las liturgias del camino son abiertas a todos). A pesar de esto, este principio ha sido aprobado oficialmente. La petición de participar una vez al mes en las celebraciones generales de las parroquias ya se realiza frecuentemente, por ejemplo en el contexto de las solemnidades litúrgicas como la Navidad, la Epifanía, la Institución de la Eucaristía el Jueves Santo, las fiestas patronales, la Asunción, Todos los Santos, la Inmaculada Concepción.

La carta también cita el artículo del Misal Romano sobre moniciones, pero lo convierte de una práctica extraordinaria a una práctica de uso ordinario.

Los «ecos» antes de la homilía también han sido aceptados. Esto es algo completamente nuevo en la Iglesia, por lo que la carta ofrece algunas líneas generales.

La carta permite también que el saludo de la paz tenga lugar antes del ofertorio. Para comprender la magnitud de esta concesión, hay que recordar que sólo unas semanas antes de la fecha de la carta, el prefecto de la Congregación había explicado a cientos de obispos participantes en el Sínodo de la Eucaristía que nadie sería autorizado a cambiar el lugar del signo de la paz. De hecho, algunas conferencias episcopales han pedido esta variación, pero nunca había sido permitido.

Finalmente, el modo de la distribución de la comunión tal y como es realizado actualmente es permitido durante un largo periodo si bien «ad experimentum». Esto demuestra que no se trata de una práctica irreverente sino plenamente legítima como puede constatar cualquiera que participe en una Eucaristía de las comunidades. Esto está escrito en el contexto de la aprobación final del Estatuto del camino Neocatecumenal, que en este momento está aprobados también «ad experimentum». Finalizado este periodo «ad experimentum» la Comisión interdicasterial de las cinco Congregaciones que aprobaron el Estatuto (Consejo para los Laicos, Fe, Clero y Catequesis, Liturgia y Educación Católica) verificará las adecuaciones necesarias.

--¿Por qué es importante celebrar la Misa en pequeños grupos?

--Giuseppe Gennarini: Más del 70 por ciento de los miembros del Camino eran católicos no practicantes. Las celebraciones litúrgicas en el marco de la pequeña comunidad crean un ambiente propicio para acoger a los alejados. En el contexto de una sociedad cada vez más secularizada e individualista y anónima, el camino ofrece en la parroquia un entorno donde las personas, bautizadas o no, pueden redescubrir la fe en un contexto de real comunión. Uno de los problemas de la Iglesia hoy es el carácter anónimo en nuestras parroquias. A través de esta experiencia, por ejemplo, los matrimonios pueden experimentar el perdón y transmitir la fe a sus hijos. Uno de los frutos del Camino es la reconstrucción de la familia a través de esta experiencia comunitaria. De estas familias reconstruidas están naciendo miles de vocaciones para el presbiterado y la vida consagrada, todo ello a través de la celebración de la Eucaristía en pequeñas comunidades de fe. La comunidad salva la familia y, como dice la «Ecclesia de Eucharistia», no existe formación de la comunidad que no tenga su raíz en la celebración de la Eucaristía.

--Algunas noticias de prensa sobre esta carta la presentan como una reprimenda y un rechazo de Benedicto XVI hacia el Camino…

--Giuseppe Gennarini: Nada más lejos de la realidad.

Nuestras relaciones con Benedicto XVI antes de ser Papa, fueron siempre muy buenas. El entonces cardenal Ratzinger conoció el camino en los años setenta y lo introdujo en su patria alemana. Como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, siempre nos ha ayudado y ha citado al camino de una forma extremamente positiva en varios de sus libros.

Benedicto XVI recibió a los iniciadores del camino en noviembre y les confirmó personalmente su apoyo al Camino y su alegría por los grandes frutos que está dando a la Iglesia. Como muestra de su amor hacia los frutos de este Camino, el Santo Padre va a enviar el próximo 12 de enero a doscientas nuevas familias en misión que van a ir a los lugares mas descristianizados del mundo a anunciar el Evangelio.

Sin la intervención del Santo Padre hubiera sido imposible la aprobación de estas variaciones. Nos sentidos plenamente confirmados por Pedro. Quienes quieren poner a Benedicto XVI en oposición con Juan Pablo II están alterando la realidad.

En estos días están saliendo noticias absolutamente carentes de fundamento: quiero recordar que ningún laico de las Comunidades Neocatecumenales ha hecho nunca ninguna homilía en sustitución del sacerdote. Una agencia internacional se contradijo a si misma acusando el Camino al mismo tiempo por «prácticas innovadoras» y por «una visión del mundo muy conservadora».

--En su opinión, ¿por qué ha aprobado el Santo Padre estas variaciones?

--Giuseppe Gennarini: Benedicto XVI ha confirmado la visión de Juan Pablo II dando estos permisos por escrito al camino Neocatecumenal porque es muy consciente de la situación dramática de secularización y de la necesidad de evangelizar.

En las pasadas Jornadas Mundiales de la Juventud, dijo a los obispos alemanes: «la mayoría de la población está sin bautizar y no tiene contacto alguno con la Iglesia y, a menudo, no conoce en absoluto ni a Cristo ni a la Iglesia... "Nos hemos convertido en tierra de misión"… En toda Europa, al igual que en Francia, en España y en otros lugares, deberíamos reflexionar seriamente sobre el modo como podemos realizar hoy una verdadera evangelización, no sólo una nueva evangelización, sino con frecuencia una auténtica primera evangelización. ... Existe un nuevo paganismo y no basta que tratemos de conservar a la comunidad creyente, aunque esto es muy importante; se impone la gran pregunta: ¿qué es realmente la vida? Creo que todos juntos debemos tratar de encontrar modos nuevos de llevar el Evangelio al mundo actual, anunciar de nuevo a Cristo y establecer la fe».

Esto muestra el gran interés del Santo Padre para encontrar formas y caminos para alcanzar al hombre contemporáneo. Es en este trasfondo como hay que entender estos permisos.

--¿Cuál es el contexto de esta carta?

--Giuseppe Gennarini: Esta carta es un paso muy importante en el proceso de aprobación del camino. En 1997, Juan Pablo II alentó a los iniciadores a examinar la experiencia del Camino después de treinta años y de formalizarla con la elaboración de un estatuto. En este contexto, cinco dicasterios Vaticanos --el Consejo para los laicos, Congregación para la Doctrina de la fe, Congregación para el Clero y la Catequesis, Congregación para la Educación Católica y la Congregación para la Liturgia-- han estudiado durante años las diversas actividades del Camino ofreciendo recomendaciones y fundamentalmente confirmando la experiencia de este itinerario catequético.

La praxis del Camino Neocatecumenal siempre ha sido conocida y apoyada por los diversos dicasterios vaticanos. Ya en los años setenta, cuando tras el Concilio Vaticano II se estaba preparando un nuevo Ritual para la iniciación Cristiana de Adultos, la experiencia, entonces naciente, del camino fue alabada como una aplicación práctica de lo que en la curia estaban tratando de crear.

Siempre los iniciadores han mantenido un dialogo con los papas, comenzando con Pablo VI y sobre todo con Juan Pablo II.

--¿Cuáles han sido los resultados de este proceso hasta el momento?

--Giuseppe Gennarini: El contenido catequético del Camino en su itinerario de iniciación cristiana fue estudiado en detalle por la Congregación para la Doctrina de la Fe, entonces dirigida por Benedicto XVI, que lo aprobó con muy pocas modificaciones.

El siguiente paso fue la aprobación de un Estatuto, tarea no fácil porque el camino no es un grupo laico, ni una fraternidad sacerdotal ni una asociación. La Santa Sede se dio cuenta de esta complejidad, y reconoció el camino no como un movimiento o una asociación, sino como un itinerario de formación cristiana valido para transmitir la fe en esta sociedad actual, tanto para renovar la fe de los ya bautizados como para iniciar en a le fe a los paganos.

Tras la aprobación del método y del estatuto, el siguiente paso ha sido el estudio de las adaptaciones litúrgicas presentes en esta realidad litúrgico-catequética, proceso concluido con esta carta.

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Las adaptaciones litúrgicas del Camino están incluidas en los libros litúrgicos

wpe10.jpg (6070 bytes) (CAMINEO.INFO) - Publicamos, por su importancia, una entrevista realizada a un profesor de liturgia italiano a cerca de las adaptaciones litúrgicas del Camino Neocatecumenal en lo referente a la praxis eucarística.
Don Angel Lameri es docente de Liturgia en el Pontificio Instituto de música sacra en Roma. A él, ajeno al Camino Neocatecumenal, se le ha preguntado en lo referente a la liturgia de las comunidades neocatecumenales y a la carta enviada por la Congregación para el Culto divino, sobre qué es exactamente lo que disponen los libros litúrgicos aprobados por la Iglesia.
Según Lameri todas las adaptaciones tienen una correspondencia en los libros litúrgicos, tales como el Misal Romano, y en los documentos Vaticanos. Es decir, lo que las comunidades neocatecumenales realizan desde hace décadas no solo no son prácticas desviadas o irreverentes sino que se encuentran descritas como válidas en los documentos de las distintas Congregaciones Vaticanas y están avaladas por el reconocimiento explícito de los mismos Papas, Obispos y Cardenales, especialmente Juan Pablo II que celebró, en no pocas ocasiones, según dicha praxis.

(En la imagen Mons. Paul J. Cordes, presidente del Pontificio Consejo Cor Unum celebrando la Eucaristía con la praxis del Camino)

Según el Camino Neocatecumenal los libros litúrgicos permiten ya –y desde hace tiempo – que el pan tenga aspecto de pan, y que sea pan ácimo recién hecho. Por tanto, sostienen que en definitiva no aparece ninguna variación de su modalidad de celebración  porque esta ya está prevista en los libros litúrgicos ¿es así?

En lo referido al pan ácimo es cierto. Ya la precisión CEI del Misal de 1983 afirmaba que era posible que el pan ácimo utilizado para la Eucaristía, en lo referente al sabor y forma, pudiera recalcar lo propio del pan. En el último Misal, el del 2003, confirma todavía y acentúa esta disposición. Lo que, sin embargo, pone en evidencia la Carta de la Congregación para el culto divino no es tanto la forma del pan, sino la modalidad de su distribución, por lo tanto la recepción en la boca o sobre la mano, y sobretodo la modalidad para la comunión bajo la dos especies, la del pan y la del vino.

 ¿Que prevee el Misal sobre la distribución de la comunión bajo las dos especies, que es exactamente lo que realizan las comunidades del Camino?

La última edición del Misal Romano ha ampliado muchísimo la posibilidad de la comunión bajo las dos especies. Pero también ha especificado claramente que la comunión debe ser siempre distribuida por el ministro competente. La descripción práctica es esta: Quien quiera comulgar va procesionalmente a recibir la Eucaristía, se hace un signo de veneración antes de recibirla y la recibe, en pie o de rodillas, por el ministro competente. Bien, es a esto a lo que se refiere la Congregación en su Carta a los dirigentes del Camino Neocatecumenal. No al tipo de pan, sobre el cual no hay ningún problema, sino al modo de recibirlo.
Sobre la distribución del vino las cosas no son ciertamente más sencillas…

Cierto. Después de diversas tentativas hoy el Misal Romano prevee dos modalidades para recibir la comunión bajo la especie del vino: la primera es la “intinción” que consiste en introducir el pan en el cáliz llevándolo rápidamente a la boca. El segundo modo es el de beber directamente del cáliz. Naturalmente esta segunda modalidad se usa cuando hay una asamblea más bien limitada...

Pasemos a otros puntos contenidos en la Carta de la Congregación. ¿Qué prevee el Misal acerca de las moniciones (introducciones a las lecturas)? ¿Son una práctica extraordinaria?

La verdad es que están permitidas en todo caso. También en una comunidad parroquial normal las moniciones están consentidas. Su uso no está limitado a casos excepcionales, a condición de que, naturalmente, sean breves. El porqué están previstas es fácilmente comprensible: Especialmente cuando no se da la homilía (por ejemplo durante la celebración de los días feriales) en presencia de lecturas especialmente complicadas, como las del Antiguo Testamento, y es claramente reconocible la necesidad de encuadrar las lecturas con una introducción que ayude a todos a su comprensión. Que esto pueda tener lugar también en los días festivos es absolutamente lícito.

Asimismo sobre las resonancias –es decir, breves testimonios de los fieles antes de la homilía sobre lo que la Palabra les ha suscitado – es una práctica del todo nueva. ¿Esta prevista en el Misal Romano? 
Absolutamente no. En el Misal Romano no aparece nada al respecto. Es pues ciertamente una práctica nueva. Está concedida en los límite evidentes de la Carta, que se refiere a otros documentos Vaticanos

Otro punto de la carta es la previsión que una vez al mes las comunidades neocatecumenales celebren en la Iglesia con toda la comunidad parroquial. En los libros litúrgicos no aparece nada, imagino, que prevee la particular modalidad de celebración en casos como este…

Exacto, no hay absolutamente nada. La celebración tipo en estos casos es siempre la prevista por la asamblea parroquial. Cuando hay un grupo, asociación, movimiento…participan en la celebración de la Misa parroquial, siguiendo el rito de manera normal previsto por el Misal.

La Carta de la Congregación invita al Camino a utilizar no solo la Plegaria Eucarística  II sino también todas las otras. El Camino afirma que ya hacía tiempo que las utilizaba todas. ¿Hay algún motivo por el cual la plegaria II es preferida sobre el resto?

Independientemente del Camino Neocatecumenal la Plegaria Eucarística II es la que, por lo general, más se utiliza. El porqué, en términos prosaicos, es porque es la más corta. Respecto de las otras, probablemente, deriva de un texto más antiguo, posteriormente readaptado. Debe, por tanto, su fortuna al hecho de ser la más sencilla respecto a las otras, y como he dicho, las más corta.

Para resumir ¿es pues justificado el entusiasmo del Camino que pone en evidencia la aprobación de cinco variaciones muy significativas de los libros litúrgicos, concesiones de gran relevancia, antes del reconocimiento de las adaptaciones pastorales más significativas de la liturgia de las comunidades neocatecumenales?

Se trata indudablemente de adaptaciones, pero atención: sobre el movimiento del signo de la paz antes del ofertorio – movimiento que de hecho no está previsto en el Misal Romano, pero que es utilizado, por ejemplo, en el rito ambrosiano que se celebra en la diócesis de Milán- todas las otras adaptaciones están incluidas en el ámbito de los libros litúrgicos vigentes.

 

La última edición del Misal Romano, de hecho, trata difusamente en un apropiado y entero capítulo, de la posibilidad de las adaptaciones litúrgicas, distinguiendo en tal sentido las que competen al sacerdote, las que competen al Obispo diocesano y las que competen a la conferencia episcopal. Por lo tanto no enfatizaré demasiado. Sin embargo es cierto que aparece un verdadero elemento de novedad –lo cual si es relevante- que reside en el hecho de que estas no son adaptaciones concedidas –como ha venido siendo y como todavía lo sigue siendo- a las iglesias locales, o a petición de las conferencias episcopales, sino por un movimiento, o mejor por comunidades que viven este particular itinerario de fe que es el Camino Neocatecumenal. Esto si que es una verdadera novedad.

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Discurso de Benedicto XVI a los iniciadores y comunidades del Camino Neocatecumenal

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(CAMINEO.INFO) - AUDIENCIA A LAS COMUNIDADES DEL CAMINO NEOCATECUMENAL Y ENVÍO DE 200 FAMILIAS EN MISIÓN

A última hora de la mañana, en el Aula Pablo VI, el Santo Padre Benedicto XVI ha recibido en Audiencia algunas Comunidades Neocatecumenales entre las que se encontraban cerca de 200 familias prontas a partir en misión junto con cientos de itinerantes y cerca de 1000 Seminaristas procedentes de los Seminarios "Remdemptoris Mater".

En un emocionado auditoria el Papa escuchaba las palabras de Kiko presentando a los asistentes y la evangelización que el Camino realiza por los cinco continentes en más de un centenar de países. El Papa ha respondido, en su discurso dirigido a los presentes y a todos los miembros de las Comunidades Neocatecumenales de todo el mundo, las siguientes palabras...

Alocución de Benedicto XVI a los miembros de las Comunidades Neocatecumenales del día 12 de Enero:

Queridos hermanos y hermanas,

Gracias de corazón por esta visita, que me da la oportunidad de enviar un especial saludo también al resto de miembros del Camino Neocatecumenal diseminado por tantas partes del mundo. Dirijo mi pensamiento a cada uno de los presentes, comenzando por los venerados cardenales, obispos y sacerdotes. Saludo a los responsables del Camino Neocatecumenal: al señor Kiko Argüello, al que le doy las gracias por las palabras que me ha dirigido en vuestro nombre, a la señora Carmen Hernández y al padre Mario Pezzi. Saludo a los seminaristas, a los jóvenes y especialmente las familias que se han preparado para recibir un especial «envío» misionero para dirigirse a diferentes naciones, sobre todo de América Latina.

Se trata de una tarea que se enmarca en el contexto de la nueva evangelización, en la cual desempeña un papel muy importante la propia familia. Vosotros habéis pedido que este envío lo realizara el sucesor de Pedro, como ya sucedió con mi venerado predecesor Juan Pablo II, el 12 de diciembre de 1994, porque vuestra acción apostólica tiende a integrarse en el corazón de la Iglesia, en plena sintonía con sus directrices y en comunión con las Iglesias particulares en las que iréis a trabajar, valorando plenamente la riqueza de los carismas que el Señor ha suscitado a través de los iniciadores del Camino. Queridas familias, el crucifijo que recibiréis será vuestro inseparable compañero de camino, mientras proclamáis con vuestra acción misionera que solamente en Jesucristo, muerto y resucitado, hay salvación. De Él seréis testigos mansos y gozosos, recorriendo con sencillez y pobreza los caminos de todos los continentes, sostenidos por la incesante oración, atentos a la palabra de Dios y alimentados por la participación en la vida litúrgica de la Iglesias particulares a las que seréis enviados.

La importancia de la liturgia y, en particular, la de la santa misa, en la evangelización ha sido subrayada con frecuencia por mis predecesores, y vuestra larga experiencia os puede confirmar que la centralidad del misterio de Cristo celebrado en los ritos litúrgicos constituye un camino privilegiado e indispensable para construir comunidades cristianas vivas y perseverantes. Precisamente para ayudar al Camino Neocatecumenal a ser todavía más incisivo en la propia acción evangelizadora en comunión con todo el Pueblo de Dios, recientemente la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos os ha impartido, en mi nombre, algunas normas concernientes a la celebración eucarística, después del periodo de experiencia que había concedido el siervo de Dios Juan Pablo II.

Estoy seguro de que observaréis atentamente estas normas que recogen lo que está previsto en los libros litúrgicos aprobados por la Iglesia. Gracias a la adhesión fiel a todas las directrices de la Iglesia haréis todavía más eficaz vuestro apostolado, en sintonía y comunión plena con el Papa y los pastores de cada diócesis. Y de este modo el Señor seguirá bendiciéndoos con abundantes frutos pastorales.

En efecto, en estos años habéis podido hacer mucho y han surgido de vuestras comunidades numerosas vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. Hoy nuestra atención se dirige especialmente a las familias. Más de doscientas están dispuestas a ser enviadas a la misión; son familias que parten sin grandes apoyos humanos, pero que cuentan, antes que nada, con el apoyo de la Providencia divina. Queridas familias, podéis testimoniar con vuestra historia que el Señor no abandona a quienes confían en Él. Seguid difundiendo el Evangelio de la vida. Allí donde os lleve vuestra misión dejaos iluminar por las consoladoras palabras de Jesús: «Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura» y sigue diciendo: «Así que no os preocupéis del mañana: el mañana se preocupará de sí mismo. Cada día tiene bastante con su propio mal» (Mateo 6, 33-34). En un mundo que busca la certeza humana y la seguridad, mostrad que Cristo es la roca segura sobre la cual se ha de construir el edificio de la propia existencia, y que la confianza puesta en Él nunca defrauda.

Que la Sagrada Familia de Nazaret os proteja y sea vuestro modelo. Os aseguro mi oración por vosotros y por todos los miembros del Camino Neocatecumenal, mientras con afecto os imparto a cada uno la bendición apostólica.

S.S. Benedicto XVI

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Entrevista a Kiko Argüello: ''Existe una necesidad muy grande de ir a los países donde no hay presencia de la Iglesia''wpe10.jpg (2796 bytes)

Enviado el Viernes, 13 de enero de 2006 a las 11:37 por AJH

(VERITAS) Ayer por la mañana el Santo Padre Benedicto XVI recibió en el aula Pablo VI a las familias en misión del Camino Neocatecumenal y envió a otras 200 nuevas a los nuevos destinos de evangelización. Al frente estuvieron el equipo itinerante que inició el Camino Neocatecumenal, y por tanto fundadores de esta nueva presencia dentro de la Iglesia: Kiko Argüello, Carmen Hernández y el sacerdote italiano Mario Pezzi. Al término del encuentro Kiko Argüello concedió una entrevista a la Agencia Veritas.

Hace sólo unos minutos que el Papa le ha estrechado las manos. Aparte del mensaje a las familias, ¿qué le ha dicho en esos minutos finales que se detuvo con usted?

Kiko Argüello: "Me ha cogido las manos y me ha dicho: "¡Ánimo Kiko!". Desde el momento en que ha entrado en el Aula nos ha tratado con una increíble familiaridad, con mucho amor. Entró como fatigado, y ha salido radiante, con la cara transformada. Este encuentro le ha tocado profundamente.

- Sin embargo, ha vuelto a incidir en la importancia de respetar las normas litúrgicas dentro de la Santa Misa.

Kiko Argüello: Sí, estamos muy contentos porque el Santo Padre en su mensaje nos ha subrayado la importancia de la liturgia y, en particular, la de la Eucaristía, en la evangelización.

Nos alegra haberle escuchado decirnos que, con nuestra experiencia vivida en estos años, se puede confirmar que la centralidad del misterio de Cristo celebrado en los ritos litúrgicos, constituye un camino privilegiado e indispensable para construir comunidades cristianas vivas y perseverantes. Le estamos agradecidos porque nos ha concedido continuar con el cambio del rito de la paz, con el Eco de la palabra... en fin, que para nosotros ha sido un impulso para más.

-¿Por qué este tipo de envío evangelizador, las "familias en misión"?

Kiko Argüello: Porque existe una necesidad muy grande de ir a los países donde no hay presencia de la Iglesia. Donde no hay presencia de Cristo. Porque los hombres tienen necesidad de saber también que se puede amar más allá de la muerte. Y enviamos a un sacerdote por cada tres familias con todos sus hijos, para que ellos creen comunidades a partir del núcleo familiar.

-Hoy se puede decir que se trata de un momento histórico porque ha sido un envío diferente a los anteriores, ¿cuál es la característica novedosa?

Kiko Argüello: En este envío se mandan familias a zonas donde la situación es de paganismo total. Es una misión al estilo "Ad gentes" más puro. Algunas familias se dirigen a ciudades del antiguo régimen comunista donde no existen aún las parroquias, a ciudades europeas donde se viven situaciones extremas de degradación, donde no llega la Palabra de Dios. También enviamos familias a lugares de China, por eso no pueden decir su destino. Pero también a muchos países, sobre todo en América Latina donde las sectas están haciendo estragos.

-¿Cómo será el trabajo misionero de estas personas?

Kiko Argüello: Mandamos a nuestras familias a estos países paganos. Y allí irán formando nuevas catequesis como puedan, seguramente que al principio yendo casa por casa invitando a conocer el Evangelio y a Cristo, con su presencia, en la convivencia con vecinos, compañeros de trabajo, amigos. Es una plena misión "Ad gentes", van donde las personas no están bautizadas, sin parroquias, se va a hacer misión a los gentiles, como los apóstoles.

-¿Cómo se siente usted al ver que la obra que comenzó hace tantos años hoy es seguida por tantas personas con este tipo de respuestas de entrega total?

Kiko Argüello: Yo sólo soy un pecador. Y al ver todo esto, me convierto en un espectador de los milagros de Dios.

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wpe10.jpg (4769 bytes)Kiko y Carmen presentan al Papa un proyecto de evangelización

 

           (CAMINEO.INFO) - “Si el grano de trigo muere da mucho fruto” (Jn. 12,24)

Acaba de tener lugar la primera Audiencia pública oficial del Papa con los responsables e itinerantes del Camino Neocatecumenal. Después del primer contacto privado con Benedicto XVI el pasado noviembre este acontecimiento eclesial marcará el camino a seguir en los próximos años respecto a la Nueva Evangelización.

En el Aula Pablo VI  del Vaticano, apropiada y acondicionada para estos casos, y ante varios miles de hermanos procedentes de las Comunidades Neocatecumenales, en su mayoría catequistas itinerantes, presbíteros y seminaristas el Papa ha enviado a más de 200 nuevas familias a la misión. Estos envíos, realizados siempre por petición de un Obispo, llevan realizándose desde los años 80 en el que Juan Pablo II envió a las primeras familias para realizar una auténtica "implantatio ecclesiae".

(En la imagen Kiko Argüello durante la manifestación por la familia el pasado 18 de junio)

Hace más de 40 años que se inició, sin quererlo, un itinerario llamado a ser el abanderado de la Nueva Evangelización en el tercer milenio; Intuida por Juan XXIII con el Concilio Vaticano II, hoy se confirma que sin él no se podría haber llevado a cabo. Junto con otras realidades eclesiales el Camino Neocatecumenal es, sin embargo, la que con mayor impulso y fuerza extiende el Evangelio por todas las naciones de todos los continentes.

Las cifras de semejante proyecto no hacen más que confirmar la idoneidad del mismo, en una sociedad cada vez más paganizada y globalizada:

20.000 comunidades en más de 6.000 parroquias de 900 diócesis. Más de 10.000 equipos de catequistas. Más de 3.000 vocaciones presbiterales (1.000 de las cuales han estudiado en los “Redemptoris Mater”). Más de 1.500 seminaristas entre los 63 Seminarios misioneros que se han abierto en década y media en los cinco continentes. 1.000 levantados en el pre-vocacional, 5.000 monjas de clausura, cientos de itinerantes, y cerca de un millón de miembros.

No fue sin embargo hasta la década de los 80 cuando el crecimiento del número de comunidades comenzó a aumentar de forma exponencial, precisamente poco después de que Juan Pablo II fuera elegido Pontífice. Su inestimable ayuda y apoyo, y sus palabras proféticas ayudaron a emprender seriamente dicha evangelización por toda Europa y el mundo entero. Sin embargo fue en la década de los 90 cuando se duplicó el número de comunidades y hermanos. Poco antes el Papa había escrito la Carta de reconocimiento del Camino Neocatecumenal en la que lo declaraba como un itinerario de formación católica válido para la sociedad y tiempos de hoy. Por aquellas fechas nacieron también de su mano los Seminarios “Redemptoris Mater” y se empezaron a enviar las primeras familias en misión.

Ese ímpetu y valentía, a pesar de las duras críticas que se vertieron sobre el Neocatecumenado durante los 80 por parte de no pocos párrocos y Obispos tuvo un efecto demoledor. Gracias a Karol Wojtila no solo el Camino no se vio mutilado sino que se enriqueció sobremanera, alcanzando el máximo auge entrados en el tercer milenio con la aprobación en el 2002 de los Estatutos, uno de los documentos más queridos y buscados por él, para asegurar la supervivencia del carisma en el futuro inmediato.

Hoy este itinerario de formación católica se realiza según las indicaciones de los iniciadores Kiko Argüello y Carmen Hernández, en 105 países del mundo entero, desde el líbano, hasta Taiwán, pasando por Finlandia, Madagascar, Ucrania, Cuba o Irak.

Italia y España, las dos cunas de dicha realidad, son las que acogen a más de un cuarto de todos los catecúmenos del mundo. Italia con cerca de 150.000 (solo en Roma unos 20.000) es el país con mayor número de hermanos y comunidades del mundo. España, con más de 100.000 le sigue de cerca con casi 10.000 hermanos solo en Madrid. Polonia, la patria de Wojtila, con más de 30.000 es el tercer país de Europa con mayor número de catecúmenos, seguido de Portugal y Croacia.

Después de Europa es en América, especialmente latina, donde se encuentra prácticamente el resto de comunidades que hay en el mundo. Cabe destacar que la práctica totalidad de los países del continente americano tienen en su haber catecúmenos, siendo los más numerosos México con cerca de 30.000, Santo Domingo con otros tantos, y Colombia, Venezuela, Ecuador, Brasil, Chile y el Salvador que suman en total cerca de 100.000. Un número considerable teniendo en cuenta la extrema pobreza y la difícil situación económica y cultural de muchos de estos países abrumados por la violencia y la desestruturación familiar y acechados por el avance implacable de las sectas que se constituyen en alienadoras de la vida y sufrimiento de sus gentes.

Finalmente Asia, Africa y Oceanía acogen el menor número de comunidades, a pesar de tener a  varios miles de hermanos que desde hace varias décadas recorren el Camino. También son cerca de una decena los Seminarios “Redemptoris Mater” implantados en estos continentes preparados para enviar jóvenes presbíteros a la misión con la intención de anunciar el Kerygma de Cristo muerto y Resucitado.

Asimismo cabe destacar la importante labor misionera que el Neocatecumenado introduce dentro de las parroquias en países tradicionalmente cristianos. Estadísticamente se ha comprobado que más del 40% de los hermanos que forman las comunidades estaban alejados de la Iglesia y de Dios, y casi la mitad conocieron el Camino através de un familiar o un amigo, por lo que la experiencia propia y el testimonio personal es lo que más llama a la Fe a los alejados.

Cerca del 50% de parroquias tienen más de 5 comunidades, y casi un 15% tienen más de 10, lo que suponen más de 200 catecúmenos en una sola parroquia. Solo un 1% tienen más de 20 comunidades, lo que implica, en algunos casos, más de un millar de hermanos. Un ejemplo son las parroquias romanas de Santa Francesca Cabrini y Mártires Canadienses que acogen cada una casi 30 comunidades y entre ambas suman más de 2.000 catecúmenos.

A pesar de que hay comunidades con más de 60 personas la media habitual suele estar en torno a los 30, y en casi la mitad de las comunidades hay al menos un presbítero que camina con la misma. A su vez cerca del 30% de las parroquias tienen en su haber familias en misión, y en casi el 75% de las parroquias hay seminaristas en los Redemptoris Mater u otros seminarios diocesanos, por lo que existe una gran relación entre la evangelización y la propia parroquia.

Sobre la liturgia y la praxis eucarística del Camino en el 80% de las comunidades se celebran las Eucaristías con dicha praxis, y solo un 18% no lo hace siempre. También en el 60% de los casos las parroquias disponen de salas apropiadas para la celebración de las pequeñas comunidades con una Nueva Estética.

Datos que confirman, una vez más, que el proyecto de Nueva Evangelización que se inició con el pasado Pontificado no solo es válido sino que es fructífero y fecundo en todos sus ámbitos, por lo que no es de extrañar que Benedicto XVI, desde su actual servicio como Pastor de la Iglesia Universal valore y agradezca la labor de entrega y obediencia a la Iglesia respecto a dicha evangelización.

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El Papa envía en misión a más de doscientas familias de comunidades neocatecumenales
Primera audiencia en este pontificado a  las Comunidades Neocatecumenales

CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 12 enero 2006 (ZENIT.org).- Al conceder su primera audiencia como Papa a comunidades del Camino Neocatecumenal, Benedicto XVI envió a más de doscientas familias de misión a diócesis de los diferentes continentes.

En el encuentro, que tuvo lugar este jueves en el Aula Pablo VI del Vaticano, acondicionada como suele hacerse en este tipo de celebraciones, participaron unas diez mil personas, entre las que se encontraban cinco cardenales, y treinta obispos.

Además de los iniciadores del camino, Kiko Argüello, Carmen Hernández y el padre Mario Pezzi, estaban presentes 1.100 sacerdotes formados en los 63 seminarios «Redemptoris Mater» surgidos de estas comunidades, así como unos mil seminaristas, y unos setecientos catequistas itinerantes por todo el mundo.
Dirigiéndose a las familias --padres e hijos-- que dejan sus países para ir a evangelizar tierras desconocidas, el Santo Padre reconoció: «son familias que parten sin grandes apoyos humanos, pero que cuentan, antes que nada, con el apoyo de la Providencia divina».

«Testimoniad con vuestra historia que el Señor no abandona a quienes confían en Él. Seguid difundiendo el Evangelio de la vida», les recomendó.

«En un mundo que busca la certeza humana y la seguridad, mostrad que Cristo es la roca segura sobre la cual se ha de construir el edificio de la propia existencia, y que la confianza puesta en Él nunca defrauda», aclaró.
Las «familias de misión» nacieron en 1986 en respuesta al llamamiento de Juan Pablo II para emprender una nueva evangelización. Sus miembros, pertenecientes a comunidades neocatecumenales, se ofrecen voluntarios para acudir a las naciones donde es necesario ayudar a la Iglesia.

El destino de cada una de ellas es designado por los responsables del Camino, teniendo en cuenta las necesidades específicas de cada zona y en respuesta a las peticiones de los obispos que solicitan el envío de familias a sus diócesis. El mismo Juan Pablo II presidió una celebración de envío el 12 de diciembre de 1994.

En las palabras que dirigió en italiano, el Papa reconoció que en sus pocos años de existencia, las Comunidades Neocatecumenales «habéis podido hacer mucho y han surgido de vuestras comunidades numerosas vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada».

Como el mismo Benedicto XVI destacó, las comunidades han pedido que sea el Papa quien cumpla en esta ocasión con este gesto, «porque vuestra acción apostólica tiende a integrarse en el corazón de la Iglesia, en plena sintonía con sus directrices y en comunión con las Iglesias particulares en las que iréis a trabajar, valorando plenamente la riqueza de los carismas que el Señor ha suscitado a través de los iniciadores del Camino».

El Papa presentó como centro de la misión a Cristo, quien «celebrado en los ritos litúrgicos constituye un camino privilegiado e indispensable para construir comunidades cristianas vivas y perseverantes».
En este contexto, explicó que para «ayudar al Camino Neocatecumenal a ser todavía más incisivo en la propia acción evangelizadora en comunión con todo el Pueblo de Dios, recientemente la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos os ha impartido, en mi nombre, algunas normas concernientes a la celebración eucarística» (Cf. Zenit, 1 de enero de 2006).

«Gracias a la adhesión fiel a todas las directrices de la Iglesia haréis todavía más eficaz vuestro apostolado, en sintonía y comunión plena con el Papa y los pastores de cada diócesis. Y de este modo el Señor seguirá bendiciéndoos con abundantes frutos pastorales», aseguró el obispo de Roma.

Actualmente hay 20.000 comunidades del Camino Neocatecumenal en más de 6.000 parroquias de 900 diócesis, que agrupan a cerca de un millón de católicos.

De su seno han surgido 3 mil sacerdotes (mil de ellos han estudiado en los seminarios «Redemptoris Mater»), 1.500 seminaristas, así como 5.000 religiosas.

El Camino Neocatecumenal, cuyos estatutos fueron aprobados por la Santa Sede el 29 de junio de 2002, está «al servicio de los obispos diocesanos y de los párrocos como una modalidad para redescubrir el sacramento del Bautismo, y de educación permanente en la fe».

El Camino comenzó en 1964, cuando Kilo Argüello, entonces joven pintor, siguiendo las huellas del padre Charles de Foucauld, dejó todo para vivir entre los más pobres, en las barracas de Palomeras Altas, en la periferia de Madrid.

Santa Sede

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Genarinni declara que la Carta es una instrumentum laboris de trabajo, no un documento definitivo

wpe10.jpg (4494 bytes)(CAMINEO.INFO) - Ante la situación surgida a raíz de la publicación no oficial de una carta privada dirigida a los iniciadores del Camino sobre la liturgia eucarística, publicamos la entrevista realizada a Giuseppe Genarinni, responsable de las relaciones de prensa del Camino Neocatecumenal, a korazim.org aclarando el carácter oficioso de dicha Carta como una instrumentum laboris dentro de un proceso que concluirá con el término ad experimentum de los Estatutos.

La propia Iglesia Católica, Apostólica y Romana determinará de manera oficial y pública a través de sus organismos competentes y mediante la publicación definitiva de una Nota del resultado final tanto del Estatuto como de la liturgia. Es por eso que dicha carta no ha aparecido en ningún medio oficial Vaticano, dado que su carácter oficioso carece de validez definitiva, desde un punto de vista jurídico-canónico.

Clica en el título para poder leer la entrevista a uno de los responsables de prensa del Camino aclarando las dudas surgidas al respecto y leer la noticia aparecida en el Semanario Alba confirmando el carácter ad experimentum de dichas valoraciones.

Reivindica la plena consonancia de sus celebraciones con los libros litúrgicos, y manifiesta el gozo por el implícito reconocimiento vaticano, subrayando el hecho de que la carta de la Congregación del culto divino se sitúa en un largo camino en el que están involucrados cinco dicasterios y que un pronunciamiento definitivo llegará solamente al término del período de “experimentación” del Estatuto neocatecumenal. Y en lo inmediato parece  presentar la utilización del entero período de transición concedido por la Congregación para el culto divino. Es Giuseppe Genarinni responsable de las relaciones de prensa del Camino Neocatecumenal.

¿Cómo han acogido la carta del Cardenal Arinze?

En su conjunto esta carta es un gran reconocimiento del Camino Neocatecumenal. Cierto que aparecen puntualizaciones, invitaciones y recomendaciones, con la existencia de un permiso temporáneo, pero en el conjunto representa una verdadera alegría.  Esta es una carta reservada, escrita según los cánones de una carta privada que no debía ser publicada. Escrita con el lenguaje burocrático e imperativo que acompaña estos documentos, y es, de hecho, una carta que aprueba las cinco variaciones muy significativas en los libros litúrgicos.

Concesiones importantísimas, que debemos al gran entusiasmo que tiene por nosotros nuestro Papa Benedicto XVI, que conoce el Camino, que lo ha conocido y admirado. Estamos frente al primer reconocimiento explícito de lo que son las adaptaciones pastorales más significativas de la liturgia de las comunidades neocatecumenales.

Sin embargo, de la carta de la congregación vaticana parece traslucir las propuestas de cambio. A tal propósito se ha hablado de cambio de ruta, de corrección vaticana, de retorno de los neocatecumenales al principal camino.

Nada más equivocado. Las concesiones que nos han sido permitidas son grandiosas. No se debe olvidar que las modificaciones y cambios de la praxis litúrgica nos son concesiones fáciles. Muchas conferencias episcopales nacionales han pedido concesiones en el pasado sin obtenerlas. La verdadera pregunta que nos deberíamos hacer es otra: ¿Porqué la Iglesia ha considerado esta experiencia nuestra, el Camino Neocatecumenal, lo suficientemente importante como para consentir el permiso de cambiar aspectos importantes?

¿Su respuesta?

Porque hoy el problema que se nos presenta es un problema enorme. Es el de cómo llevar la evangelización a las masas descristianizadas, y como llevarlo esto al hombre contemporáneo ¡Esto es el corazón del problema! El hombre está cada vez más distante de la Iglesia: en italia el 30% de los niños no está bautizado, en Francia son ya el 50%, en Alemania el 80%. El Camino Neocatecumenal ha demostrado ser un itinerario válido para llevar a la fe a tantas personas alejadas de la Iglesia.

Si, es cierto, que existe esta exigencia, y por otro lado el Estatuto del Camino Neocatecumenal fue aprobado en el 2002, como ad experimentum, porque ha parecido un itinerario de fe válido sobretodo para esta realidad. Existe entonces un reconocimiento indiscutible, pero existen también –ahora- cinco puntos sobre los que vienen propuestas de modificación de la praxis litúrgica, ¿o hemos entendido mal?

Hay cinco concesiones, y existe un permiso temporal. El Camino Neocatecumenal enseña a obedecer a la Iglesia y obviamente nosotros haremos todo lo que la Iglesia nos dice.

Analicemos los puntos principales, partiendo de las moniciones antes de las lecturas, una especie de introducción al texto…

Sobre las moniciones la carta no ha hecho otra cosa que repetir las recomendaciones expresadas en el Misal Romano, en el cual ya estaba previsto que en casos extraordinarios fueran realizadas, aunque de forma breve. Con la carta, y no es poca cosa, cambia una cosa: en el Misal Romano esta es un práctica extraordinaria, pero en nuestro caso se convierte en una práctica ordinaria.

Sobre las resonancias –es decir, los comentarios de los fieles sobre la Palabra escuchada – la carta Vaticana parece confirmar su carácter de excepcionalidad.

Los ecos son una práctica nueva, un cambio importante en la dinámica litúrgica. El documento vaticano provee de una guía, es decir, -o recuerda- que deben ser breves y que naturalmente no deben sustituir la homilía del sacerdote, cosa que por otro lado es absolutamente obvio: nunca en las celebraciones de las comunidades neocatecumenales la homilía del sacerdote ha sido substituida por las intervenciones de los otros.

También en el momento en el que se establece que una vez al mes las comunidades deben celebrar con la parroquia se recomiendan cambios que seguramente no son revolucionarios, pero que no por menos deben ser analizados…

Una vez al mes significan doce veces al año. Y bien: ¡ya ahora nosotros celebramos con la parroquia más de doce veces al año! Navidad, Pascua, Epifanía, la Inmaculada Concepción, y asimismo demás solemnidades en las que se celebra con la entera comunidad parroquial. Por la cantidad de nuestra realidad se podrían dar en algunos casos algunas excepciones, pero en la mayor parte de los casos ya ahora se celebra una vez al mes con la parroquia.

Al fin y al cabo lo que viene concedido con esta carta es de verdad mucho más de lo que se quiere hacer pensar que viene recortado. El principio de las celebraciones especiales, uno de los más contestados, ha sido ahora admitido; Moderado con las celebraciones comunes una vez al mes pero asimismo aceptado. Un hecho histórico

Otro punto: la Congregación afirma que el Camino debe “utilizar también las otras Plegarias Eucarísticas contenidas en el Misal, y no solo la Plegaria Eucarística II”. ¿Cómo es que solo se usa esa Plegaria? ¿La invitación de usar las demás será aceptado?

Quizás la segunda se utiliza mayormente, pero también las otras plegarias eucarísticas se utilizan. No existe ningún problema al respecto.

Entonces, ¿la Congregación está equivocada?

No, no se ha equivocado. Simplemente nos provee con invitaciones, y nos ha hecho recomendaciones. Y nosotros las seguimos.

Pasemos al punto principal, de lo que más se ha hablado: el modo de recibir la Eucaristía. La Carta da al Camino un tiempo de transición (no más de dos años) para “pasar del modo actual en las comunidades de recibir la Santa Comunión (sentados, con una mesa preparada puesta en el centro de la Iglesia en lugar del altar dedicado en el presbiterio) al modo normal para toda la Iglesia” , es decir, el modo previsto en los libros litúrgicos. Entonces, se vuelve a la ostia consagrada…

Este es un punto crucial, sobre el que existe mucha confusión. Todos saben –o deberían saber, ya que es algo de dominio público- que la última edición del Misal Romano (2003) prevee que el pan ácimo (no se usa la palabra ostia) debe ser “cocinado recientemente”, “recién cocido” (en latín “recenter confectus” – art. 321 del Misal Romano) y que las ostias se deben usar en cambio para aquellas ocasiones en las que hay un gran número de fieles. Además según el último Misal el pan debe tener apariencia de pan (ver art. 320 y 321 de la Instrucción del Misal Romano).

¿Esta afirmando que la utilización del pan está previsto en los libros litúrgicos y entonces está absolutamente permitido?

No lo decimos nosotros, está claramente escrito y explicado en el Misal Romano. El cual recomienda la utilización de pan que tenga apariencia de pan (recién cocido) y deja la utilización de la ostia cuando “numero sacram Comunionem sumentium aliaeque rationes pastorales id exigunt” - art 321 del Misal Romano. Es decir, que prevee que se usen las ostias cuando lo exige el número de las personas que recibirán la comunión o por alguna otra razón pastoral. Esta es la ley general de la Iglesia sobre la Liturgia. A menudo son aquellos que nos critican los que deberían no cometer los abusos…

En cambio, sobre la distribución del vino y sobre la modalidad de recibir la comunión (sentados, antes que de pie o arrodillados) ¿cambiará alguna cosa?

Sobre la modalidad de distribución sea del pan o del vino la carta establece un término, un período dentro del cual nuestro modo ha sido admitido. Un período de dos años, exactamente el tiempo que falta para que concluya el periodo de tiempo –cinco años- iniciado después de la aprobación ad experimentum del Estatuto del Camino en el 2002. También el aspecto de la distribución del pan y del vino entra dentro de este cuadro más amplio, en el cual la misma Carta de la Congregación se inserta.

Por otro lado, el problema de cómo realizar la distribución de las dos especies es un problema mucho más grande para nosotros que incluye a toda la Iglesia y que representa hoy una de las cuestiones más complejas que hay. Se ha probado en los pasados años distribuir el vino usando una cucharilla y ha resultado ser un desastre; se ha intentado con la pajita y ha sido todavía peor. Se ha probado con la intinción, que además de no ser del todo fiel al precepto evangélico tampoco lo es a los mismos libros litúrgicos. Ahora se está probando con el cáliz, pero está claro que en una Iglesia grande los fieles no quieren comulgar con el cáliz…Por eso la cuestión es seria y es difícil encontrar un modo que ayude a realizar la distribución de las dos especies. En el interior de la pequeña comunidad, la distribución del cáliz es del todo factible, porque el número de fieles es limitado y todos se conocen.

Entonces, si lo he entendido bien, en concreto en estos dos años no se realizará ningún cambio ¿continuará todo como ahora?

En estos dos años todo será evaluado y ponderado, en el ámbito entero relacionado con el reconocimiento del Camino Neocatecumenal. Sobre la distribución de la comunión existe un permiso temporal, al término del cual veremos que cosa sucederá. Que quede clara una cosa: Si fuera una práctica irreverente no nos habrían dado ningún tiempo, ni de dos años, para eliminarla.

Además querría precisar que lo que ha escrito la Congregación es una carta privada y cuyo contenido real es únicamente conocido por el Cardenal Arinze, por Kiko Argüello, Carmen Hernández y el Padre Mario Pezzi, y cualquier uso de un documento privado por decisión pública es ilegítimo e impropio. Cuando quede confirmado que el contenido de esta carta es plenamente auténtico 

Además, me gustaría precisar que la Carta de la Congregación es una carta privada y cuyos contenidos reales son conocidos solamente por el Cardenal Arienze, Kiko Argüello, Carmen Hernández y el Padre Mario Pezzi, y cualquier uso de un documento privado como una decisión pública es ilegítimo e impropio. A pesar de que fuera confirmado el contenido de esta carta como plenamente auténtico, esto no cambiaría el hecho de su naturaleza de instrumentum laboris privada y reservada. Para entendernos, considerar esta carta como un documento de leyes sería como si consideráramos la Instrumentum Laboris del Sínodo sobre la Eucaristía del mismo modo que el documento final del Sínodo.

Como es sabido, el itinerario establecido por la Santa Sede referente al Camino Neocatecumenal prevee que toda decisión debe ser aprobada conjuntamente por la Comisión Inter-Dicasterial (Pontificio Consejo para los Laicos, Congregación de la Fe, Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los sacramentos, Congregación para el Clero y la Catequesis y Congregación para la Educación Católica).

Esta carta es solo un momento de los trabajos de esta comisión interdicasterial. El único documento que finalmente ha sido aprobado conjuntamente por la Interdicasterial ha sido los Estatutos, que son mucho más explícitos en cuanto a contenido que la carta. A la fin del periodo de ad experimentum las cinco Congregaciones emitirán la decisión final. Lo que para ahora es la norma actual es la confirmada por parte del Santo Padre sobre la praxis litúrgica del Camino.

El Papa aprueba la liturgia del Camino Neocatecumenal

 (Álvaro de Juana - Semanario ALBA nº  67) - El Camino Neocatecumenal resalta, entre las distintas realidades eclesiales de la Iglesia católica, por ser uno de los carismas más pujantes y más importantes de los últimos tiempos. Entre sus miembros se encuentran miles de jóvenes que han descubierto en la Iglesia una verdadera madre y viven su fe de forma extraordinaria. Cuantiosos son los frutos que se desprenden de esta iniciación cristiana: familias reconstruidas, matrimonios abiertos a la vida que viven la sexualidad en la voluntad de Dios según el magisterio de la Iglesia; miles de jóvenes levantados para entrar en seminarios y conventos e innumerables personas que se ofrecen para ir a cualquier zona del mundo a evangelizar, entre otros muchos. Es por eso que, tanto Pablo VI como Juan Pablo II,  dieron su aprobación y total apoyo a este itinerario de formación posbautismal que, a lo largo de su existencia –desde su nacimiento en los años 60 en Madrid–, ha ayudado a que muchos alejados de la Iglesia regresen a ella y experimenten el amor de Dios en sus vidas. Ahora, es Benedicto XVI el que ratifica su apoyo hacia este carisma mediante la aprobación por escrito de la praxis litúrgica del Camino Neocatecumenal que fue aprobada de forma oral por Juan Pablo II y que goza de más de 30 años de vida.

El pasado 19 de noviembre, el Papa recibió en audiencia privada a los iniciadores de este itinerario para el redescubrimiento del bautismo: Kiko Argüello, Carmen Hernández y el sacerdote Mario Pezzi. En ella, el Pontífice dio el visto bueno a la liturgia del Camino, aunque realizó algunas puntualizaciones con el fin de mejorarla. Dichas puntualizaciones fueron comunicadas recientemente a los iniciadores mediante una carta de la Congregación para el Culto Divino, lo que constituye un hecho sin precedentes al ser la primera vez que se aceptan algunas variaciones lícitas en la forma de celebrar la eucaristía. En la misiva, el Pontífice aprueba que las comunidades neocatecumenales celebren la eucaristía los sábados por la noche, aunque una vez al mes “deberán participar en las celebraciones generales de la parroquia”, algo que ya hacen las comunidades desde hace tiempo. Benedicto XVI también aprueba que los fieles manifiesten los llamados “ecos” (resonancias de la Palabra) antes de la homilía y da el visto bueno a la realización de moniciones a las lecturas, práctica habitual en muchas iglesias.

Otro de los puntos a destacar en la aprobación de la liturgia del Camino, es el referente a la distribución de la comunión. El Sumo Pontífice y la congregación para el Culto Divino permiten que las comunidades neocatecumenales continúen distribuyendo la comunión tal y como la realizan en la actualidad, durante un periodo de dos años “ad experimentum”. Una vez que finalice dicho tiempo, la Santa Sede estudiará de nuevo este punto y, en caso de que fuese necesario, procederá a las modificaciones oportunas.

Para entender la importancia de las concesiones hechas al Camino Neocatecumenal con respecto a su liturgia, cabe señalar que Benedicto XVI aprueba también que el saludo de la paz se realice antes del ofertorio, lo que es algo completamente extraordinario si se recuerda que en el pasado sínodo de obispos de Roma sobre la eucaristía, el cardenal Francis Arinze, prefecto de la congregación para el Culto Divino, explicó a los obispos presentes que nadie sería autorizado a cambiar de lugar el rito de la paz.

Las concesiones de Benedicto XVI hacia el Camino Neocatecumenal en materia de liturgia, manifiestan de nuevo la cercanía y confianza del Santo Padre en esta realidad eclesial y confirman su importancia.

Enviado el Domingo, 15 enero a las 19:12:37 por kicanti

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¿Qué es el Camino Neocatecumenal?

Por Kiko Argüello y Carmen Hernández

INTRODUCCION

El Señor nos ha llamado a vivir un camino de conversión, a través del cual estamos descubriendo la inmensa riqueza de nuestra fe en un catecumenado post-bautismal. Durante este catecumenado, gradualmente, etapa por etapa, paso a paso, descendemos a las aguas de la regeneración eterna, de forma que el bautismo que la Iglesia nos confió en el pasado, mediante nuestra adhesión a él, se convierta en sacramento de salvación, en buena noticia para todos los hombres. A través del Neocatecumenado se abre en el centro de la parroquia un camino de iniciación cristiana que desarrolla un trabajo pastoral de evangelización para adultos. Esta evangelización está trayendo a una fe viva a muchos de nuestros hermanos quienes hoy viven un cristianismo de costumbres y hábitos y está permitiendo que mucha gente sumergida en un mundo secularizado tenga la posibilidad de encontrarse con Jesucristo a través de comunidades cristianas que viven su fe en un nivel adulto del amor en la dimensión de la cruz y en una unidad perfecta.


1) ¿Cómo surgieron las Comunidades?

5) Trayendo el Concilio en las Parroquias

9) La Misión de la parroquia

2) ¿Cómo se extiende?

6) Carismas y Ministerios

10) ¿Cómo empieza el Camino?

3) Catequistas Itinerantes

7) El Espíritu del Camino

11) Etapas del Camino

4) Un camino concreto de evangelización

8) ¿Dónde nacen estas Comunidades?

12) La Familia de Nazaret: imagen del Camino Neocatecumenal


1. ¿Cómo surgieron las comunidades?

Para nuestra sorpresa, fuimos testigos de una palabra que, tomando carne entre estas personas pobres que la acogían con alegría, produjo el nacimiento de una comunidad en la oración y en una liturgia sorprendente como respuesta de todos estos hermanos quienes bendecían al Señor por haberse acordado de ellos. Por tanto, en el espacio de tres años, vimos aparecer ante nuestros ojos un trípode en el cual se basaría el Camino que el Señor estaba creando: el embrión de un Catecumenado, en una Iglesia donde la comunión fraterna fuera tomando entidad, en la cual el amor se tomara en una dimensión que sorprendía a todo el mundo, en la dimensión de la cruz, donde es posible morir por el enemigo.

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2. ¿Cómo se extienden?

Este amor, hecho visible en una pequeña comunidad, fue el signo que llamó a la fe a mucha gente cuyas vidas estaban alejadas de la Iglesia. El resultado fue que los sacerdotes de la parroquia de San Frontis en Zamora y de Cristo Rey en Madrid nos invitaron a traer a sus parroquia la experiencia de las catequesis que habían observado. Para nuestra sorpresa, incluso en estas parroquias donde el entorno social era totalmente distinto de las chabolas, vimos cómo nacían comunidades en un camino hacia la conversión después del anuncio del kerigma y dos meses de catequesis.

Cuando el Arzobispo de Madrid, en aquel momento, el Reverendísimo Monseñor Casimiro Morcillo, se puso en contacto con esta realidad, que él apoyó con entusiasmo, fue él mismo quien nos envió a las parroquias que deseaban comenzar la experiencia, mientras que nos exhortaba a actuar siempre en unión con el párroco. Esta experiencia se extendió rápidamente en Madrid y en otras diócesis españolas.

En 1968 fuimos invitados a venir a Roma, llevando una carta del Arzobispo de Madrid para el Cardenal Dell'Acqua, entonces Vicario de Roma, y empezamos las mismas catequesis en la parroquia de los Mártires de Canada. A partir de entonces se extendió por toda la diócesis mediante la predicación de los catequistas elegidos de las primeras comunidades, y en muchos otros países, en todos los continentes, incluyendo los paises misioneros.

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3. Catequistas itinerantes

Muy pronto, las peticiones hechas por los párrocos en otras diócesis dieron origen al carisma de catequistas itinerantes, quienes dejan su propia comunidad por un cierto tiempo y se ponen a disposición para llevar el Neocatecumenado a las diócesis que lo piden.

Muchos equipos de catequistas itinerantes, después de la experiencia de evangelización en su propio país, han sido llamados por el Señor a abrir el Camino en otros países, de donde venían numerosas peticiones - desde obispos hasta párrocos - particularmente desde 1972 en adelante.

Una de las mayores experiencias que hoy tenemos y por la cual bendecimos al Señor, es ver cómo Dios nos permite anunciar el Evangelio en tantas partes del mundo. Y no sólo proclamamos el kerigma, sino que aparece un camino para la gestación de la fe basado en una comunidad, a través del cual, con el tiempo, el párroco puede pasar de una pastoral concentrada en los sacramentos a una pastoral de evangelización.

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4. Un camino concreto de evangelización para aquellos que están alejados

El Camino Neocatecumenal se vive dentro de la estructura existente de la parroquia y en comunión con el obispo, en pequeñas comunidades compuestas por gente diferente en edad, estatus social, apariencia y cultura. No es un grupo formado espontáneamente, ni una asociación, ni un movimiento espiritual, ni una élite dentro de la parroquia. Más bien es un grupo de gente que desean redescubrir y vivir la vida cristiana en toda su plenitud, vivir las consecuencias esenciales de su Bautismo, por medio de un Neocatecumenado dividido en diferentes etapas, tal como el Catecumentado de la Iglesia primitiva, pero adaptado a su condición de personas ya bautizadas. Como consecuencia, estas comunidades tienen la misión de ser, en el interior de la parroquia, el signo y sacramento de la Iglesia misionera (Sínodo de Obispos), de abrir un camino concreto de evangelización para los alejados, dando - en la medida en la que la fe se ha desarrollado - los signos que llaman a conversión a los paganos, esto es, el amor en la dimensión de la cruz y la unidad. "Amaos los unos a los otros como Yo os he amado. En esto conocerán que sois mis discípulos" (Jn, 12, 34-35). "Padre, que sean uno en nosotros, como Tú lo eres en Mí y Yo en Ti, para que el mundo crea que eres Tú quien me ha enviado" (Jn, 17,21)

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5. Trayendo el Concilio a las parroquias

A la luz del Concilio Ecuménico Vaticano II, las Comunidades Neocatecumenales surgieron como un camino concreto de reconstruir la Iglesia en la forma de pequeñas comunidades que son el cuerpo visible de Cristo resucitado en el mundo. Estas comunidades no se imponen, consideran una obligación no destruir nada, sino respetar todo. Se presentan a ellos mismos como el fruto de una Iglesia en renovación, que dice a sus Padres que ellos han tenido muchos frutos, pues las comunidades han nacido de ellos.

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6. Carismas y Ministerios

Donde la experiencia se desarrolla, se puede observar una nueva estructura para la Iglesia local, formada por pequeñas comunidades cristianas como un cuerpo orgánico el cual, en la medida en que la fe surge entre ellos, producen carismas de madurez y requiere ministros para ayudar, servir, y hacer tal renovación posible, puesto que ellos son los medios que Dios ha deseado para hacer construir la Iglesia constantemente (Ef, 4,11; 1Cor 12). Por tanto estamos viendo los carismas que hacen presente a Cristo completo, Cristo el Apóstol, el Profeta, el Diácono, el Pastor, el Maestro, fiel al Padre, unido con su Iglesia, compadeciéndose de todo aquel que sufre, etc. Y estos carismas aparecen en cada comunidad en el presbítero, en el responsable (para quien se pide el diaconado), en los catequistas locales e itinerantes, en las vírgenes, viudas, matrimonios, etc.)

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7. El Espíritu del Camino

El primer objetivo perseguido en el Neocatecumenado o iniciación de la fe es la formación de la comunidad. Lo anterior, al principio, es muy imperfecto, porque siempre está condicionado por la adhesión individual a la Palabra. Entonces, poco a poco, nuestros propios defectos surgen, obligándonos a replantearnos constantemente nuestra fe. Nuestra incapacidad de amar a los otros, esto es, de aceptar lo que nos destruye de ellos, es decir, sus fallos, hace surgir una gran pregunta para nosotros. Amar empieza a aparecer como la destrucción de nosotros mismos, esto es, de lo que es nuestra seguridad. Amar significa morir y nuestra tragedia es precisamente que no queremos morir. Amar al otro cuando es diferente de lo que yo deseo siempre significa un salto en la oscuridad, significará superar la muerte.

El capítulo segundo de la carta a los Hebreos (Hb, 2, 14s) dice que toda su vida el hombre es esclavo del mal y del pecado por su miedo a la muerte: por esta razón Jesucristo ha venido "a destruir a través de Su muerte al señor de la muerte, el diablo, y a liberarnos de todo aquello que nos exclavizaba antes en nuestra vida por miedo a la muerte" (Hb, 2-14s)

Si amar significa realmente pasar de nosotros mismos al otro, esto es, morir a nosostros mismos (y todos nosotros estamos sujetos al pecado durante nuestra vida por el miedo a la muerte), esta claro que si la muerte no ha sido vencida por la resurrección de Jesucristo, nosotros no podemos amar. ¿Cual será entonces el signo de que nosotros hemos resucitado con Cristo? El amor por encima de la muerte, el amor en la dimensión de la cruz, amar al enemigo, "como Yo os he amado" (Jn, 13, 34-35). "Por este amor todos conocerán que sois mis discípulos". Para esto es necesario nacer de Dios, recibir a través del Espíritu Santo la nueva vida de Cristo resucitado de la muerte. "Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida, y podemos estar seguros de esto porque amamos a nuestros hermanos" (1Jn 3,14).

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8. ¿Dónde nacen estas comunidades?

¿Dónde nacen estas comunidades que hacen presente a Jesucristo resucitado irradiando el amor que han recibido gratuitamente? La respuesta es: en la parroquia, que es el lugar más adecuado para que aparezca la Iglesia local como "sacramento de salvación", sin crear una Iglesia paralela, sin destruir nada, tomando gradualmente la realidad de la Iglesia hoy y el período de transición en que está actualmente.

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9. La misión de la parroquia

Hoy, los cristianos más tradicionales viven su fe en un nivel infantil, como se muestra claramente por la separación entre religión y vida en ellos. Por tanto, existe la necesidad absoluta de un proceso de conversión serio, que tome lugar en nuestra experiencia de cada día. Es un tiempo, guiados por la Palabra de Dios y la celebración de la Penitencia y la Eucaristía, y vivido dentro de un marco concreto de una comunidad, para experimentar a Cristo el Salvador, para experimentar el Reino de Dios que nos está alcanzando y experimentar la alegría de la paz.

Para llegar a esto es necesario dar signos de fe en la situación que nos rodea, signos que hacen a Cristo presente y creíble, y signos que muestren claramente al hombre de la calle que Cristo le ama a él y está dispuesto a liberarlo de su alineación, de su sufrimiento, de la muerte.

"Amaos los unos a los otros como Yo os he amado. En esto conocerán que sois mis discípulos" (Jn 12, 34-35). "Padre, que sean uno en nosotros, como Tú lo eres en Mí y Yo en Ti, para que el mundo (el hombre de la calle) crea que eres Tú quien me ha enviado" (Jn, 17,21).

Los signos de fe llaman a la parroquia a conversión. A través del amor y de la unidad de estas comunidades la parroquia en su totalidad es llamada a conversión, de forma que puede verse que donde se han formado estas comunidades, la parroquia ha sido revolucionada de una forma positiva. Los signos que crean alrededor de ellos hacen surgir preguntas y como resultado llama a mucha gente que estaba alejada de la Iglesia a entrar en comunidades similares en la parroquia. De esta forma, una nueva estructura parroquial empieza a aparecer, sin destruir la existente, hace a todos los hermanos conscientes de la absoluta necesidad hoy de una profundización en la fe.

Esto es la vuelta a la comunidad, a la gente de Dios de las comunidades de la Iglesia Primitiva en las cuales el amor en la dimensión de la Cruz y de la unidad perfecta actúa como levadura, luz y sal, en el entorno que les rodea. Una vez de nuevo, el grito "Ver cómo se aman unos a otros" surge, llamándolos a conversión.

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10. Cómo empieza el Camino

Cuando un párroco desea iniciar el Camino Neocatecumenal en su parroquia, contacta con otra parroquia donde ya existan Comunidades Neocatecumenales. Una vez que conoce lo que es el Camino, si desea implicarse él mismo pide que le envíen catequistas. Estos catequistas supervisan el comienzo del Catecumenado, y lo dirigen en comunión con el párroco. Los catequistas también hablan con todos los sacerdotes de la parroquia, exponiéndoles a ellos la necesidad de supervisar un trabajo pastoral de evangelización en la parroquia, a través de un catecumenado post-bautismal. Entonces ellos tienen encuentros con los diversos grupos de la parroquia y finalmente invitan a todos los fieles durante la Misa Dominical. El equipo de catequistas está formado por un sacerdote, quien garantiza la ortodoxia y el magisterio de la Iglesia en el anuncio, un matrimonio y una persona joven, quienes forman una pequeña comunidad de evangelización.

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11. Primera etapa:

El Kerigma

La primera etapa en el Camino es el kerigma, la proclamación de la salvación, que se desarrolla mediante un diálogo existencial y directo, que se centra en el impacto del Cristianismo en la vida de las personas. Las catequesis se basan en un trípode sobre el cual se basará todo el catecumenado: Palabra-Liturgia-Comunidad.

El Precatecumenado

Una vez se ha formado la comunidad, empieza la segunda etapa; el precatecumenado. Este es un período de conocimiento en el cual cada uno de los hermanos ve probada su fe caminando junto a los otros, también imperfectos, pecadores, en la novedad de una comunidad concreta que funciona como un espejo, para mostrar a cada uno claramente su propia realidad, llamándolos, por tanto, a conversión.

En este tiempo, la comunidad necesita una palabra para iluminar su realidad y ayudarla. Por tanto, celebra la Palabra de Dios, una vez por semana, en temas apropiados - palabra, cordero, novia, etc. - como una iniciación en el lenguaje de la Biblia. La Eucaristía del domingo se celebra el Sábado por la noche. Una vez al mes se celebra el sacramento de la Penitencia. Un domingo cada mes hay una convivencia donde se da a cada uno la oportunidad de hablar libremente en la comunidad sobre su propia experiencia de la Palabra, para decir cómo está influenciando su vida en el trabajo, familia, sexualidad, relaciones sociales, en relación al dinero, etc.

Después de dos años, los catequistas que han supervisado el inicio de la comunidad, vuelven, y en una convivencia de tres días, preparan la comunidad para el primer escrutinio para el paso al catecumenado. En este escrutinio, en la presencia del Obispo, la primera parte del Bautismo se pone ante la persona, de forma que puedan decir "Amén" y así la gracia que este sacramento otorga en ellos pueda crecer y desarrollarse. Por tanto, la puerta del catecumenado se abre para ellos.

Segunda etapa:

El Catecumenado post-bautismal

El catecumenado consiste en dos períodos. Durante el primero, la comunidad persevera con la Palabra, la Eucaristía y la comunión entre los hermanos, experimentando el poder de Cristo, dirigiendo el Neocatecumenado a poner a Dios como el centro de sus vidas, gradualmente desnudándose ellos mismos, pero sin esfuerzo, de todos los ídolos (dinero, carrera, afectos) mientras continúan vigilando como vírgenes en espera del novio. Después de otro año, los catequistas vuelven para preparar el escrutinio para la entrada final en el catecumenado, de forma que si el primer escrutinio se podía comparar con una puerta que se abre, en el segundo escrutinio las puertas de cierran. Los catecúmenos son ahora iniciados por los catequistas en una oración individual, diaria y profunda, con la entrega de los salmos. Entonces, a través de la Traditio y la Reditio Symboli, descubren como el Bautismo que se les dio una vez en la Iglesia, los convierte en personas enviadas, testigos de su fe allí donde trabajan, en sus familias y sobre todo trabajando en la parroquia en un apostolado hecho explícitamente en el anuncio del Evangelio, de dos en dos, por todas las casas de su vecindario, y en el trabajo como catequistas de la parroquia, etc.

En esta etapa del Camino, los miembros de la comunidad se vuelven responsables de transmitir la fe a sus hijos. Por tanto, tres tipos de actividades tienen lugar: primero en la familia, con la participación de los hijos, segundo en la comunidad y finalmente hay encuentros de todas las comunidades parroquiales con motivo de las grandes fiestas, como la Vigilia de Pascua. Hemos descubierto que la alegría mayor y el centro de nuestra vida está en la celebración de Pascua, en una gran vigilia que dura hasta el amanecer.

Después de esto, el descubrimiento de cómo el Bautismo nos hace hijos de Dios, tiene lugar a través del redescubrimiento y el estudio del Padre Nuestro en el contexto de una oración maravillosa y profunda, en la cual se nos enseña a gritar "¡Abba, Padre!"

Tercera etapa:

Elección y renovación de las promesas bautismales

El período del catecumenado post-bautismal lleva a los catecúmenos a la simplicidad, a hacerse ellos mismos pequeños, abandonarse a la voluntad del Padre. Esto los permitirá - siempre guiados por los catequistas en unión cercana con el párroco - a pasar, por medio de este abandono, a una espiritualidad de alabanza y acción de gracias. Están entonces listos para empezar la última etapa del Camino: la elección y la renovaciónd de las promesas bautismales. Por tanto, han pasado a través de las tres etapas fundamentales de la vida cristiana: humildad (precatecumenado), simplicidad (catecumenado post-bautismal) y alabanza (elección y renovación de las promesas bautismales).

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12. La Familia de Nazaret: imagen del Camino Neocatecumenal

Nicodemo preguntó a Jesús: "¿Cómo puede un hombre nacer de nuevo si ya es viejo? ¿Acaso puede entrar por seguna vez en el seno de su madre y nacer?" (Jn 3,4).

Esta frase ilustra el espíritu de las Comunidades Neocatecumenales, volver al seno de la Iglesia, volver a nuestra Madre, la Virgen, de forma que ella regenere en nosotros la semilla que llevamos dentro por el Bautismo, y hacer que esta semilla crezca.

Llamamos a este tiempo de gestación y crecimiento, el Neocatecumenado. María, la imagen de la Iglesia y de cada cristiano, recibe el anuncio de una buena noticia: el Mesías nacerá en ti. Después de que ella aceptó estas palabras, el Espíritu Santo la cubrió con su sombra y dio comienzo la gestación de una nueva criatura: Jesucristo, quien gradualmente se formará hasta el día de su nacimiento en Belén. Anuncio, gestación, nacimiento y vida escondida en la pequeña comunidad de Nazaret donde el niño crecerá hasta que alcance la edad en que pueda tomar la misión que su Padre le había confiado: estas son las etapas a través de las cuales nosotros mismos también deseamos pasar, convencidos de que, a través de ellas, la Iglesia puede ser renovada, para dar una respuesta a los nuevos tiempos y servir al mundo moderno.

Cristo, quién ha sido consituído por Dios espíritu dador de vida, el primer nacido de una nueva creación, hace su obra de salvación accesible al mundo en el Koinomia, en el Agape de la gente que ha resucitado por Él en una Iglesia, una comunidad de personas quienes se aman unos a otros porque el Espíritu se ha derramado sobre ellos, el Espíritu Santo.

El Neocatecumenado se presenta a sí mismo como un período de gestación, en el seno de la Iglesia. En estas personas quienes, como María, dicen su "Así sea" al anuncio del Salvador, la Palabra empieza a generar una nueva creación, la obra del Espíritu Santo.

La Iglesia se presenta como una Madre quien engendra, da nacimiento y cuida de sus hijos hasta que ellos alcanzan la estatura de un nuevo hombre, de quien San Pablo dice: "Ya no soy yo quien vive, sino Cristo quien vive en mí" (Gal, 2,20).

Y esta comunidad, en la cual Cristo se hace visible, vive en humildad, simplicidad y alabanza, como la Sagrada Familia de Nazaret, conscientes de que tienen una misión; dar tiempo a Cristo para que nazca en ella, para poder realizar la misión confiada a Él por Dios, la misión del Siervo de Yahveh.

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