SEFIRAT HAÓMER Y LAG BAÓMER

"A partir del día siguiente al día de reposo (se refiere al primer día de Pesaj (Pascua)), del día en que ofrecisteis la gavilla (ómer) de espigas; contaréis siete semanas cumplidas. Contaréis así cincuenta días hasta el día siguiente del séptimo día de reposo (Levítico 23,15-16); ese mismo día convocaréis asamblea santa (la festividad de Shavuot); y no haréis en él ningún trabajo servil; es ley perpetua para vuestros descendientes (Levítico 23,21)

Comenzando con la segunda noche de Pesaj, esto es, el Domingo de Resurrección en la noche, y en cada noche subsiguiente, es deber religioso para los católicos de tradición hebrea contar los días por un período completo de siete semanas (cuarenta y nueve días). El día cincuenta es la importante festividad de Shavuot (literalmente, semanas, denominada así en razón al cálculo del período de siete que la precede. La festividad se denomina en la Iglesia Católica Pentecostés, que significa quincuagésimo día).

El propósito del cálculo es el de conectar la festividad de Pésaj con la festividad de Shavuót, para recalcarnos que la liberación de la servidumbre física y la libertad política representada por Pésaj, no constituye una libertad completa a menos que culmine en la aceptación de los mandatos del Señor, que celebra en Shavuót la entrega de los Diez Mandamientos en Sinai y la entrega del Espíritu de Santidad al Colegio Apostólico en la Ciudad Santa de Jerusalén.

Debido a que el comienzo del cálculo coincide con el día en que una cierta cantidad (omer) de cebada era segada y llevada al Templo como ofrenda (el segundo día de Pésaj), el período completo del cálculo resultó conocido como la Sefirat Haomer, el cómputo del Omer

Por Qué Hacer Sefirát haÓmer?

El rabino David Abudraham (S. XIV), decía que "los días de primavera son días de intensa labor agrícola. A causa del apremiante esfuerzo físico, los agricultores corren el riesgo de pasar por alto la fecha de Shavuót, y por ende, de no llegar a la peregrinación a Jerusalén y a la ofrenda de las primicias de la cosecha. Por esto el conteo soluciona estos inconvenientes'.

Pero el contenido espiritual de la Sefirát se la debemos al rabino Aarón Halevi de Barcelona (Fines del S. XIII); él dice: la salida de Egipto representa la libertad nacional y política, la cual es un medio para lograr la verdadera libertad espiritual representada por la recepción de la Torá en el Monte Sinaí.

Ya en la escena de Moisés frente a la zarza ardiente el Santo Bendito Sea le dijo: "Al retirar al pueblo de Egipto me adoraréis en ésta montaña" (Éxodo 3,12). De aquí se deduce que la salida física encerraba un objetivo espiritual. Por eso desde el mismo día en que salieron nuestros antepasados de la esclavitud egipcia contaban con ansiedad los días hasta llegar al monte indicado. Esto es semejante a una persona que cuenta las horas que faltan para que ocurra algún evento especial.

De ahí se deriva entonces el sentido que tiene la Sefirat HaÓmer para los católicos de tradición hebrea: el Mashíaj resucitó y con Su Resurrección nos liberó espiritualmente, pero sólo recibiendo el Espíritu de Santidad (quien nos guía hacia un perfecto cumplimiento de las mitzvót -preceptos o mandamientos- es como alcanzamos la libertad absoluta, la perfección hacia la santidad y la vida eterna. El cumplimiento de la ley judía en sí misma lleva al judío a caer en el legalismo, en la costumbre, en la monotonía; el Espíritu Santo la renueva, le da un aire nuevo, nos hace comprender en Cristo Jesús su razón de ser y la proyección a la que nos empuja la ley misma a asumir el proyecto del Reino.

Muchos se preguntan: por qué el Todopoderoso esperó siete semanas para entregar la Torá y no la entregó de inmediato ni bien salieron? Por qué el Señor, 40 días después de resucitado, envió a Sus discípulos a permanecer en oración 10 días más? Por qué no entregó Su Espíritu a los Apóstoles inmediatamente resucitó? La razón principal de estas dos preguntas se responden en una sola: fue Su voluntad que el pueblo recibiese estos dones hallándose preparado para ello. Era necesario desprenderse de la impureza que imperaba en Egipto y de la influencia de su cultura. Era necesario prepararse en oración para desprenderse de la tristeza y la incredulidad, para recibir el Espíritu de Di-s y poder salir de Jerusalén a rescatar a las ovejas perdidas de Israel y llevar la luz de Cristo a todo el mundo.

Nuestros sabios dicen que los Hijos de Israel se hallaban sumidos en cuarenta y nueve niveles de impureza, por esta razón fueron fijados cuarenta y nueve días de purificación hasta recibir la Torá. Cada uno de los días del cómputo del omer purifica un estrato espiritual.

Los Alumnos de Rabí Akiva

En señal de recuerdo de la rebelión de Bar Kojba (quien se dejó proclamar "Mashíaj" por sus partidarios), quien se rebeló contra los romanos setenta años después de la destrucción del Templo (rebelión que le costó al Pueblo Judío cientos de miles de muertes y la dispersión completa de lo que quedaba de Israel a los cofines del planeta), , así como también a la memoria de los 24.000 alumnos de Rabí Akiva que perecieron entre Pésaj y Shavuót, se acostumbra guardar luto nacional. Este se manifiesta por la abstención en las comunidades judías ortodoxas de celebrar matrimonios y fiestas de distinta índole, de rasurar la barba y cortar el cabello. La muerte de los alumnos de Rabí Akiva representó una enorme tragedia para la toda la nación judía, ya que desaparecieron la mayor parte de los maestros y guías espirituales de Israel en un tiempo breve.

El judaísmo considera a la conducta ética con nuestro prójimo como valor primordial, hasta el punto de considerarla anterior a la Torá. De acuerdo con las fuentes, los alumnos de Rabí Akiva antepusieron el saber y la erudición a la conducta interpersonal, o sea, al respeto entre ellos y hacia las demás personas, por lo que fueron duramente castigados; transformándose así su final en una importante lección de ética para todos nosotros hasta el día de hoy. Los días entre Pésaj y Shavuót son días de preparación espiritual para la recepción de la Torá. Los alumnos fallecidos dejaron de manifiesto que no estaban suficientemente preparados para recibir la Ley.

Su muerte en estos días nos lega un mensaje de superación ética, ya que en nuestra época actual vemos cómo muchos que tienen en sus manos la autoridad religiosa y espiritual, aunque poseen grandes conocimientos de la Torá, sin embargo la misma Sabiduría, que es luz, enceguece sus corazones por causa de su egoísmo y vanidad, y por eso vemos cómo estos líderes espirituales muestran conductas reprobables, hasta abominables actos que desvirtúan el mensaje del Señor. Lag BaÓmer refuerza la máxima consignada en la Ética de los Patriarcas 3, 21: "Si no hay rectitud no hay Torá".

Leyes y Costumbres para Lag BaÓmer

El día 33 del Omer (que en el tiempo litúrgico de la Iglesia es el Lunes de la V Semana de Pascua), en hebreo Lag Baómer, es el aniversario del fallecimiento del rabino Shimón Bar Yohai, autor del Zohar Hakadosh (Esplendor del Santo). Se celebra como día de la Hilulá (ascensión al Cielo) de Rabí Shimón, que significa el casamiento y unión de este gran justo con su Creador.

Aunque los días de la desaparición de los Tzadikim (santos-justos) de este mundo sean días que deberían ser acompañados más bien por ayunos, la voluntad de Rabí Shimón Bar Yohai fue que el día de su muerte fuese observado cada año con manifestaciones de alegría y de fiesta en un ambiente de Mitzvá (precepto) y de Kedushá (santidad). La tradición cuenta que en ese día una luz resplandeciente iluminó la casa de Rabí Shimón en presencia de sus prestigiosos discípulos y, a la puesta del sol, este gran Maestro entregó su alma al Creador.

No se dice Tahanún (plegaria de súplica) en Lag Baomer, y a partir de ese día se pueden celebrar bodas. Se permite cortarse el cabello y la barba desde el día siguiente por la mañana.

La noche de Lag Baomer, se suele alumbrar las sinagogas con muchas luces y velas. Después de la oración de Arvit, se acostumbra estudiar el Zohar y leer en particular el trozo relativo a la desaparición de Rabí Shimón Bar Yohai, seguido del canto místico en su honor: Bar Yohai Ninuhahta Ashreja.

En Eretz Israel se celebra Lag Baomer con cantos y bailes alrededor de fogatas encendidas en honor de Rabí Shimón Bar Yohai.

SHAVUÓT

(Pentecostés)

El conteo del Omer concluye el Shabat que antecede la fiesta de Shavuót, es decir, al concluir la séptima semana del tiempo litúrgico de Pascua.

Shavuót es ante todo el cumpleaños de la Iglesia, que celebra el descendimiento del Espíritu Santo sobre los Apóstoles, a los cincuenta días después de la Resurrección de Cristo en Pésaj. En algunos lugares es llamado el "domingo de blanco" ("whitesunday") debido a los ropajes blancos que son portados por aquellos que son bautizados durante la vigilia. Pentecostés ("Pfingsten" en alemán), es la denominación griega por "quincuagésimo", 50o., día después de la Pascua.

El primer dato que tenemos de la celebración de Shavuót en la Iglesia es del siglo I, aunque no hay evidencia de que haya sido observada tan antiguamente como la Pascua, lo encontramos en 1ª. Corintios 16,8 (S. Pablo decide quedarse en Éfeso para festejar Shavuót con los cristianos de dicha ciudad); sin duda hace referencia al Shavuót judío.

El hecho de que Shavuót era una festividad que ya pertenecía a los tiempos apostólicos, lo constata el séptimo de los fragmentos (interpolados) cuya autoría es atribuida a San Ireneo. En Tertuliano (De bat., 19) el festival aparece como ya firmemente establecido. El Peregrino Gallic, da detallada cuenta de como Shavuót era observado de manera solemne en Jerusalén ("Peregin. Silvae", ed. Geyer, 4). Las Constituciones Apostólicas (5, 20, 17) señalan que Pentecostés tenía la duración de una semana, pero en Occidente no fue observada su ejecución de ocho días sino hasta fecha más tarde. De acuerdo a Berno de Reichenau (1048) fue un aspecto controversial la duración del festejo de Pentecostés. En la actualidad la fiesta tiene en la Iglesia Católica un rango similar al del Domingo de Resurrección o Pascua, por tratarse de una de las Sh’loshét HaRegalím. Durante la vigilia, los catecúmenos eran bautizados, consecuentemente, las ceremonias del sábado eran similares a las observadas en Sábado Santo.

En la Liturgia de las Horas el oficio de Shavuót tiene sólo un nocturno, durante toda la semana. En la tercera hora tiene el "Veni Creator", el cual es cantado en lugar del himno de costumbre, debido a que en la tercera hora se considera que descendió el Espíritu Santo. La Divina Liturgia completa tiene una secuencia de "Veni Sancte Spiritus", la autoría del cual se atribuye al Rey Roberto de Francia. El color del ropaje sacerdotal es rojo, como un símbolo de las lenguas de fuego que descendieron.

Con anterioridad, las cortes no funcionaban durante la semana entera y los trabajos clericales fueron prohibidos. El Concilio de Constanza (1094), limitó estas prohibiciones a los primeros tres días de la semana. El resto correspondiente al Shabat y el martes, fueron abolidos en 1771, y en muchos territorios de misión también el lunes. Este último día fue eliminado de observancia estricta por San Pío X en 1911. Aún hoy día, tal y como sucede en Pésaj, el rango litúrgico de lunes y martes de la semana de Shavuót el del tipo Doble de Primera Clase.

En Italia fue costumbre que se lanzaran pétalos de rosas desde el cielo de las iglesias, simbolizando así el milagro de las lenguas de fuego, con base en ello, el domingo de Pentecostés es llamado en Sicilia y en otras regiones italianas, como Pascha Rosatum, (Pascua de las Rosas), nombre que proviene del uso de los ropajes rojos de la ocasión. En Francia la costumbre incluyó el toque de trompetas durante los servicios, con el objeto de recordar el sonido y estruendo que debió acompañar la estruendosa entrega de los 10 Mandamientos en Sinai y el estrepitoso descenso del Espíritu Santo.

En Inglaterra, la nobleza se entretenía en Shavuót con carreras de caballos. En la actualidad el festival de Whitsun Ales es prácticamente obsoleto.

En las vísperas de Shavuót, en las iglesias orientales, servicios extraordinarios con genuflexión o arrodillamientos, fueron acompañados por largas lecturas y recitaciones poéticas. Para los festejos de Pentecostés en Rusia se llevan al templo parroquial flores y ramas verdes en las manos.

POR QUÉ EL ÉNFASIS EN EL ESPÍRITU SANTO Y EN LA ENTREGA?

Muchos preguntan: Por qué los católicos de tradición hebrea enfatizan en decir "la época de entrega de la Torá y de la Venida del Espíritu de Santidad" y no la de el recibimiento de la Torá y del Rúaj Hakodesh (Espíritu Santo)?

Muy sencillo: la Torá se entregó el 6 de Sivan, pero es el Santo Bendito Sea quien la entrega, no Moisés; 1300 años después el Señor cumple la profecía de Joel y derrama Su Espíritu sobre la Iglesia (que equivale a decir "Viene"), para que judíos y gentiles creyentes en el Mashíaj puedan cumplir Sus mandamientos por Su amor y no por mero esfuerzo humano; de ahí se deduce que el recibimiento de la Torá continua durante todos los días del año, pero el Espíritu Santo permanece: "todos los días el Espíritu del Señor muestra las palabras de la Torá como nuevas, como si se hubiera recibido la Torá hoy".

CÓMO SE FESTEJA SHAVUÓT?

Tikun leil Shavuot: (corrección de la oscuridad en las semanas): los días que van de Pésaj a Shavuót son días de preparación para recibir el Espíritu Santo que nos guía en el perfecto cumplimiento de la Torá.

Al principio del mes de Sivan se dijo al pueblo de Israel la fecha en que recibirían la Torá, y a pesar de esto, nuestros sabios explican que el pueblo de Israel estaba dormido la noche del 6 de Sivan y Moisés tuvo que despertarlos, sacarlos del campamento para poder recibir la Torá . Para "letaken - arreglar" el comportamiento de nuestros antepasados acostumbramos a dedicar la noche de Shavuót al estudio de la Torá. 

Dice el Talmúd en Shabbat 127a: "El estudio de la Torá es igual a la suma de todas las demás mitzvót. A través de los siglos los judíos han preferido soportar un terrible auto-sacrificio en lugar de dejar de estudiar Torá. En efecto, la Torá es la esencia del Pueblo Judío, nuestra vida y nuestra alma. Sin ella, literalmente no tenemos existencia". 

Las oraciones del día: son oraciones de festividad. Se lee en la Torá capítulos que describen la preparación a la Revelación del Sinai, el capítulo que relata los Diez Mandamientos (Exodo 19,20) y el capítulo que relata la Venida del Espíritu de Santidad sobre los Apóstoles y el inicio de la predicación apostólica (Hechos 2). Las Haftarót (lecturas de Profetas) son el primer capítulo del libro de Ezequiel y el capítulo 3 de Joel. Ezequiel describe la revelación de Di-s, parecido al pueblo de Israel que tuvo el mérito de ver el honor del Eterno en la Revelación del Monte Sinai. Joel anuncia la efusión del Espíritu de Di-s sobre la Humanidad; Kefas cita a Joel para explicar lo que ha ocurrido en Jerusalén.

En casa o en comunidad se puede iniciar el servicio con la siguiente plegaria:

Padre: Bendito seas Señor Di-s Nuestro, Rey del Universo, que nos has dado nos la generosidad de la tierra para sostener nuestros cuerpos y el pan de la vida para alimentar nuestras almas.

Niño: Te alabamos, Señor, por el regalo de la Torá dada a Moisés en Sinaí y por la Alianza sellada entre Ti y los Hijos de Israel.

Niño: Te alabamos, Señor Di-s de Israel, por la Nueva Alianza establecida por Yeshúa el Mesías, Tu Amado Hijo, que libera a todos los hombres de todas las naciones, lenguas y pueblos, del pecado y de la muerte.

Niño: Te alabamos Señor Di-s Nuestro, Rey del Universo, Soberano de toda la Creación, por el Espíritu de Santidad que emana de Tu Presencia, el cual habló por los Profetas de nuestro Pueblo, que descendió sobre los Apóstoles e hizo que naciera la Iglesia.

Padre: Mientras nos congregamos para conmemorar Tu misericordia bondad, continúa, Señor, bendiciéndonos con el aumento del amor por Ti, por Tu Palabra y por la Iglesia. Sea Tu Voluntad, Señor Di-s Nuestro y Di-s de nuestros padres, que congregues a todo Israel en unidad con todos los hijos de Abraham por la fe, para que así podamos un día, todos juntos, proclamar Tu grandeza.

Pedimos esto en el nombre de Yeshúa, , Tu Hijo Amado, quien vive y reina contigo en la unidad del Rúaj HaKódesh por siempre jamás.

Todos : Amen.

Antes de la lectura de la Torá se lee el libro de Ruth.

POR QUE SE LEE EL LIBRO DE RUT EN SHAVUÓT?

Ruth, la moabita, es el modelo de lo que es un guer (prosélito o persona que abraza conciente y amorosamente la identidad y tradición del Pueblo Judío). Ruth estaba casada con Majlón Ben Elimélej, de Beth-Lejem (Belén), se dirigió hacia un futuro desconocido con su suegra Naomí, al volver a Belén (en Judea). Ruth sabía que seriá recibida con indiferencia, ya que ella pertenecía a la familia de Elimeléj; Elimélej fue dirigente de la generación que abandonó Belén en épocas de hambre, pasó a vivir a Moab y no ayudó a su pueblo en momentos de desgracia. Las palabras de Ruth se convirtieron en una profunda expresión de un converso: "tu pueblo es mi pueblo y tu Di-s es mi Di-s".

Todo el pueblo de Israel se considera guer (converso) en Shavuót, de ahí que Shavuót sea la fiesta de la conversión nacional.

La segunda razón es que Shavuot es el día de cumpleaños del Rey David y el día de su muerte. Ruth la moabita se casó con Boaz de la tribu de Juda y fue la madre del reinado. Del matrimonio con Boaz nació Oved, el abuelo del Rey David, y de él salió 28 generaciones posteriores Jesús el Mesías.

Ya que hablamos que nuestra Torá es benevolencia, se lee la lectura de Ruth porque es una historia de benevolencia. Muchos de los personajes del libro realizan favores hacia el prójimo. Veamos:

ACERCA DE COMIDAS LÁCTEAS EN SHAVUÓT

Una antigua costumbre es la de comer comidas lácteas. Antes de la entrega de los 10 Mandamientos no existía la prohibición de comer carnes y lácteos a la vez. En Shavuót, cuando nos fueron ordenados estos preceptos debieron comer comida láctea, frutas y verduras, hasta que organizaron sus cocinas como corresponde.

Otra explicación por la cual se comen comidas lácteas es que la Torá fue comparada en el Cantar de los Cantares a la miel y la leche, como está escrito "Miel y leche bajo tu lengua" (Cantares 4,11).

Existe a la luz del Nuevo Testamento otra explicación sobre el por qué se comen lácteos en Shavuot. Los que gustan de jugar con los valores numéricos de las letras hallan que la palabra jaláv (???), leche en hebreo, esta compuesta por tres letras: Jet, Lámed y Bet, cuyos valores sumados dan exactamente 40 (? = 8; ? = 30 y ? = 2; 8 + 30 + 2 = 40), y creen reconocer en este valor el número de días que el Mashíaj estuvo junto con sus discípulos luego de la Resurrección; y a los 40 días ascendió al Cielo (Lucas 24, 50-51) para enviar en Shavuot (10 días después), y en símbolo de los 10 Mandamientos recibidos en el Sinaí , al Espíritu de Santidad. Estas cuentas no son caprichosas, tienen mucho que ver con el mensaje del Evangelio: la oración permanente y el estudio asiduo de la Torá es la leche, el alimento esencial para el ser humano, que prepara su alma para recibir el alimento sólido: el Espíritu Santo, quien nos guía para cumplir mitzvót según la mente del Señor.

ADORNANDO LAS CASAS CON PLANTAS

En Shavuot se acostumbra a adornar las sinagogas y las entradas de las casas con plantas. Se hace en recuerdo al Monte Sinai que estaba cubierto de vegetación en el momento que se recibió la Torá , como está escrito: "También el ganado y el vacuno pastorearan frente a este Monte".

La Torá es comparada también con un árbol: "el árbol viviente, la Torá, para aquellos que la mantienen", y en el día de recibimiento de la Torá se adornan las casas y las sinagogas con ramas y plantas, se juzga a los árboles frutales, y es por eso que se adorna con plantas. Las plantan nos recuerdan las primicias que se traían a partir de la fiesta de Shavuot.

Una fuente de la tradición habla de que Iojebed colocó a Moises en un cesto, en esta fecha, entre las cañas que crecían a orillas del Nilo. El adornar con plantas nos recuerdan también este evento.

LA VIGILIA DE SHAVUÓT

En muchas parroquias y grupos de oración se acostumbra festejar Shavuót realizando una vigilia especial de oración, y acompañar la oración con cánticos alegres y reflexiones acerca de la festividad. Muchos de los que asisten tienen la oportunidad de sentir el actuar del Espíritu de Santidad en sus corazones y cómo el Santo Bendito Sea llega al alma para renovarla y darle hermosos tesoros, como son los dones de los que habla Isaías 11.

Así, se siente como si se estuviera reviviendo lo acontecido en el Sinai, cuando el Espíritu del Señor conmocionó los cielos y la tierra con columnas de humo, fuego, viento y sonido de trompetas, para entregar a Su Pueblo la Torá.

 

Richard Gamboa Ben Eleazar, B.Tz.

Rabino Jefe B’nei Tzión