TESTIMONIO DE VIDA CONTEMPLATIVA

 

Paz y Bien, hermanos y hermanas.

Quiero compartir con todos vosotros y vosotras este testimonio de vida que transmití en las Vísperas del domingo de la Santísima Trinidad:

            Aunque los contemplativos transmitimos vida más que palabras, en ésta tarde quiero compartir algo con vosotros.

            El lema en torno al cual gira este año la jornada de ‘Pro Orantibus’ es “Un silencio elocuente”. Desde que lo leí, en mi interior no ha dejado de resonar, y lo hacía en el sentido de cómo compartir con vosotros experiencia. Por eso hoy más que narrar el origen de mi vocación, de la llamada del Señor, pienso que es cantar ese vivir el ‘silencio elocuente’.

            Mi vida es un vivir en silencio, en el que la Palabra Encarnada: Jesús, me habla o calla y habla en ese callar y yo le hablo a El. Mi vivir es un diálogo continuo con el Dios de la vida.

            Y… ¿cómo me habla? Sobre todo por medio de su Palabra en la Sagrada Escritura, en la Eucaristía, la Liturgia de las Horas, pero también lo hace a través de mis hermanas, de vosotros, de los pájaros, el sol, el viento, la lluvia… de todo aquello que cada día me regala. Para descubrirlo requiere que tenga el corazón siempre limpio y disponible para que el Señor me diga como quiera lo que me quiere contar.

            Y yo ¿qué le hablo? Ante todo le hablo de personas concretas con nombre y rostro propio, pero también le hablo de nuestro mundo, de este mundo que llevo no como una carga, sino con mucho amor en mi regazo, presentándole a todos y cada uno de mis hermanos los hombres con sus luchas, sus ilusiones, sus sufrimientos y alegrías.

            Mi vida la puedo definir como un depositar la Palabra en el corazón y mi corazón en Dios, testimoniando a Cristo dedicado a la contemplación en el monte, a solas con el Padre que se complace en El.

            Con todo esto lo que brota en mi corazón es el agradecimiento a Dios, pues me ha elegido, sí, es un don que me ha concedido sin yo merecerlo.

            El lema continúa diciendo “Los contemplativos, lenguaje de Dios” y mi interrogante ha sido en estos días y es en el momento actual: ‘¿mi vida habla, mi vida os habla? ¿qué dice, qué os dice?’ Comparto también uno de los deseos más profundos que tengo y es el de ser muy coherente con mi vocación, vivirla a tope, tan a tope que se pueda decir de mí lo mismo que se decía de mi Madre santa Clara, de ella se decía que: ‘Clara permanecía oculta, pero su vida era conocida; Clara callaba, pero clamaba su fama; se ocultaba en su celda, pero era conocida en las ciudades’, su vida era verdaderamente testimonio y signo. Que mi vida sea así, y que llena del espíritu del Señor pueda dar testimonio de ‘otro mundo’ del mundo de Dios: de su bondad, fidelidad, paciencia y misericordia.

            Todo esto es una realidad a la que soy llamada. Experimento mi debilidad, mi pobreza, mi pequeñez, al ver que no la lleno. Os pido por ello vuestra ayuda, y que me acompañéis en mi camino y caminéis conmigo, para que cuando el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo salgan a mi encuentro, me halle en el camino que conduce al Reino.

            ¡Gracias, muchas gracias!

 

                                                                                    Sor Mª Sonia del Niño Jesús

                                                                                              (Sonia Muñoz Bermejo)

 

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