Radiografía del clero diocesano español

Así son nuestros curas 

Nos acompañan desde que nacemos hasta que morimos. Comparten nuestras vidas en pueblos y ciudades. Están al lado de los pobres y de los enfermos y educan a nuestros hijos. Los curas viven a nuestro lado y, sin embargo, son unos desconocidos. La encuesta que les presentamos, dirigida por el profesor de la Complutense Luis Fernando Vílchez, por encargo de 21rs, es un intento serio de conocer mejor a nuestros sacerdotes: ¿Cómo viven, qué piensan, qué sienten? Es la primera encuesta que se hace al clero diocesano español en activo desde 1969. Y los resultados son, a veces, sorprendentes y echan por tierra tópicos arraigados. Por ejemplo, ya no viven como curas, visten de calle, se sienten orgullosos de su vocación, se sitúan políticamente en el centro-derecha, sufren de soledad y no pocos se muestran partidarios del celibato opcional y del sacerdocio femenino.




SATISFECHOS, QUERIDOS Y VALORADOS

Se sienten “llamados”

1Dios sigue llamando. Esa llamada es la que sintieron 9 de cada 10 (88,5 %) curas encuestados para optar por el sacerdocio. En su sí a Dios influyó, sobre todo, el ambiente cristiano de la familia (63,5%) y el deseo de entregarse a los demás (61,1%). Queda claro también que son pocos (19,6%) los que se hicieron curas como realización personal. El sacerdocio no es una salida profesional, como pudo serlo en otra época.


Satisfechos de ser lo que son y hacer lo que hacen

2Los sacerdotes están tan contentos con su misión que, en una escala de 0 a 10, en la que el 0 significa insatisfacción y el 10 satisfacción plena, la media resultante es de “sobresaliente”. Casi la mitad se da un 10 y casi nadie baja de un 7. A 3 de cada 4 (77,8%), lo que más les gratifica de haberse hecho curas es “ejercer una vocación que merece la pena y de la que están convencidos”. A 2 de cada 3 (65,6%), el “comprobar por experiencia el bien que pueden hacer a mucha gente”, así como el “compromiso con los más necesitados” (63,9%). Índices de satisfacción tan altos no aparecen en otras profesiones.



Curas
Se sienten queridos y “valorados” por la gente3

En contra de lo que, a veces, suele decirse, los curas no se sienten perseguidos ni infravalorados por la gente. Al contrario, la inmensa mayoría se siente bien valorada: 2 de cada 3 “bastante” valorados y 1 de cada 3, “muy valorados”. No hay ningún tipo de ruptura entre los sacerdotes y la gente.

Volverían a ser curas
4Vistos los anteriores resultados, no es de extrañar que la inmensa mayoría (96,8%) de los curas españoles “si nacieran de nuevo, optarían por ser sacerdotes”..



dineroSON AUSTEROS Y LES PESA LA SOLEDAD


Ya
no viven como curas


economíaEn el imaginario colectivo, “vivir como un cura” es sinónimo de vivir holgadamente. O, mejor dicho, era. Porque, hoy, la economía de los curas no da para tirar cohetes ni permitirse demasiados lujos. De hecho, 7 de cada 10 califican de “suficiente” su situación económica personal, mientras 3 de cada 10 aseguran que tienen problemas para llegar a fin de mes y pasan “apuros económicos”. 


Les pesa la soledad

6A pesar de vivir con lo justo, los curas españoles aseguran no tener demasiados problemas personales. Eso sí, a uno de cada 3 lo que más le pesa es la soledad, seguida de la afectividad, la salud, las relaciones interpersonales, la frustración profesional, el no tener hijos y, por último, la sexualidad, que sólo es problema para el 6,5% de los encuestados.


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Curas sin sotana

*El traje talar o sotana ha pasado a mejor vida y ha dejado de ser el distintivo externo de los curas. El hábito ya no hace al cura. La mayoría, es decir 3 de cada 4, viste ropa civil. Más aún, el 62, 7% va de calle sin ningún distintivo, el 10,5% de calle con algún distintivo, el 25,7% utiliza el clergyman y sólo el 1,1%, la sotana.

No tienen director espiritual y no leen los documentos del magisterio

Vida espiritualLa inmensa mayoría (96,7%) utiliza la oración y la meditación para alimentar su vida espiritual, seguida de la “lectura de la Biblia” (63,4%). A algo más de la mitad (58,3%) también le ayuda en esta tarea las “reuniones con otros compañeros”. En cambio, están en franca decadencia los “retiros y ejercicios espirituales” (37,5%) y, sobre todo, parece condenada a desaparecer la figura del director espiritual, que sólo utiliza el 23,6%. Los libros de espiritualidad (15,7%) y los documentos del magisterio de la Iglesia (6,7%) son los recursos menos señalados.
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DIVIDIDOS ANTE EL VATICANO II Y DISCREPAN DE LA JERARQUIA PERO MENOS...

“El Vaticano II, frenado desde el interior de la propia Iglesia”


VIIEl posicionamiento ante el Concilio Vaticano II es un test que determina enfoques teológicos, eclesiales y pastorales. Para 2 de cada 3 (66,8%) el Concilio ha sido una realidad que no ha llegado a cristalizar de verdad en la Iglesia. En efecto, para el 42,3%, “fue un gran acontecimiento eclesial no desarrollado de verdad en aspectos muy importantes del mismo, porque desde el propio interior de la Iglesia ha sido frenado tras los primeros años”. Para 1 de cada 4 curas, fue “una gran esperanza frustrada en gran medida” . Uno de cada tres lo considera “un concilio más” y sólo el 2,5% opina que “fue más lejos de lo que debió haber ido”.

Partidarios del celibato opcional

El clero está muy dividido frente al eterno problema del celibato sacerdotal. Para el 52,7% de los encuestados, el celibato debería ser opcional, frente al 47,3%, que se decanta por dejar el celibato obligatorio. Eso sí, las razones esgrimidas por los partidarios del celibato opcional son más consistentes que las de los que optan por su obligatoriedad. Los primeros se basan sobre todo en que es “un carisma”, “una norma no impuesta por Jesús”. Los segundos, aducen que el celibato obligatorio “facilita la entrega exclusiva a la misión” y que “demuestra ser positivo en la experiencia de la Iglesia”.

El obispo ha pasado de superior a amigo

Uno de los deportes favoritos de los curas es criticar a sus obispos. Y, sin embargo, se llevan estupendamente bien con ellos. La mayoría, 3 de cada 4, manifiestan tener una relación positiva con sus obispos. Más aún, califican esa relación de “cercana, cordial, de apoyo y de valoración”. Sólo para 1 de cada 4 es una relación “puramente institucional” y son escasos los que mantienen con su prelado una relación de “superior-súbdito”, lejana o de ignorancia y olvido. Y, por supuesto, la gran mayoría (82,2%) se siente libre para expresar sus opiniones y goza de un gran margen de libertad, tanto en la Iglesia como en la sociedad.

Les duele la mala imagen pública de la Iglesia

¿Por qué la gente quiere y valora a sus curas, pero no a la Iglesia en general? A juicio de los sacerdotes, la mala imagen de la institución se debe a factores que se suman y superponen unos a otros. A su juicio, los principales son: “La gente que opina de la Iglesia lo hace sin conocimiento de causa de lo mucho y positivo que hace”; “a menudo, al contestar las encuestas, la gente está pensando en la jerarquía eclesiástica”; “por la falta de testimonio de los creyentes”; “la gente habla en términos generales, no de los curas concretos a los que conoce y valora”; “se debe al laicismo de la sociedad”.

No creen que Benedicto XVI reforme la Curia vaticana


¿Benedicto XVI dará sorpresas? Uno de cada tres curas (36,8%) estima que el Papa “todavía dará alguna sorpresa positiva, aunque no sepamos cuál”. Uno de cada cinco (20%) opina, en cambio, que “no va a deparar nada significativamente distinto”. Uno de cada 4 (24,2%), creen que, durante su pontificado, “se producirá un avance sustancial en el ecumenismo”, mientras otros esperan “alguna nueva encíclica o documento de gran interés”. Sólo el 5,7% cree que “llevará a cabo la renovación más a fondo de la Curia”.

SON DE CENTRODERECHA Y VEN ANTICLERICAL A ZAPATERO

Son de centroderecha

A los curas les cuesta definirse políticamente. Su autodescripción política fue la única pregunta del cuestionario ante la que los sacerdotes se mostraron reticentes y algo más de un tercio (38,3%) optó por no definirse. A juicio de Luis Fernando Vílchez, autor de la investigación, esta actitud “se debe a que se confunde ‘no meterse en política’ con ‘no tener opinión política’ o no manifestarla, así como al intento de situarse por encima del bien y del mal”.
La mayoría de los que sí respondieron se sitúa en una franja que va desde el centro-derecha a la derecha (31,1%), seguida de cerca por los que se declaran de centro-izquierda o izquierda (28,5%).

Tachan a Zapatero de “anticlerical y laicista”

Al igual que algunos de sus obispos, la mayoría de los curas (61,5%) se adscribe al discurso predominante en determinados medios y opina que “el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero es anticlerical y laicista”, frente al 24,8 % que cree que “no actúa de forma diferente a los demás gobiernos de la democracia”. Un 8,5% dice que trata “correctamente” a la Iglesia e, incluso, un 5,2% dice que la trata “con respeto y hasta con generosidad”.

LA EDAD Y PROCEDENCIA MARCAN DIFERENCIAS NOTABLES

Cuanto más jóvenes, más conservadores

La edad es la variable que más determina diferencias en las respuestas obtenidas. Los más jóvenes son más espiritualistas y optan menos por el “compromiso con los más necesitados”, ven el Vaticano II como “un concilio más”, creen que la Iglesia tiene derecho a ser financiada por el Estado, no son partidarios del celibato opcional ni del sacerdocio de la mujer, leen pocos libros de espiritualidad, se sitúan políticamente en el centro-derecha, van de clergyman y son los que más solos se sienten afectivamente.
Por el contrario, los más mayores se muestran más comprometidos con los pobres, creen que el Vaticano II es una esperanza frustrada y un acontecimiento frenado desde el interior de la Iglesia, apuestan por la autofinanciación de la institución, se muestran partidarios del celibato opcional y del sacerdocio de la mujer, leen más libros de espiritualidad, se sitúan en el centro-izquierda y visten de civil.


Catalanes y vascos, los más progresistas; madrileños, los más conservadores

Los encuestados de Madrid sobresalen por ser los más conservadores. Por ejemplo, califican el Concilio como “uno más”, creen que la financiación estatal de la Iglesia es “justa”, son los menos partidarios del celibato y del sacerdocio de la mujer (3 de cada 4), se sitúan políticamente en la derecha, visten clergyman y son los que más acusan a Zapatero de ser “laicista y anticlerical”.
En cambio, son los encuestados catalanes y vascos los más partidarios de la autofinanciación eclesial, del celibato de los curas y del sacerdocio de la mujer. Son también los que más en el centro-izquierda e izquierda se sitúan, los que más visten de calle y los que consideran que el Gobierno de Zapatero “se comporta básicamente con la Iglesia como los demás”.


ASI SON LOS CURAS DIOCESANOS ESPAÑOLES

¿Como para tirar cohetes? ¿Como para echarse a temblar?

Pues… ¡para lo uno y para lo otro! La Encuesta a los sacerdotes españoles despierta ilusiones y reconforta el ánimo; pero también, y al mismo tiempo, deja un mal sabor de boca al considerar lo que se nos viene encima.
Todo el colectivo sacerdotal –desde los curas más jóvenes a los más viejos– da muestras de una gran sanidad de espíritu. Son sacerdotes ilusionados con su vocación y contentos y felices con lo que se traen entre manos. Son curas con talla de adultos, lo que les permite mirar la realidad con los ojos bien abiertos y decir mayoritariamente, valga por caso, que les parecería bien que el celibato fuera opcional y no obligatorio, que la Iglesia haría bien en autofinanciarse aunque hay razones de sobra para que el Estado eche una mano a la institución eclesial, que el Concilio Vaticano II no ha tomado aún cuerpo en la comunidad cristiana y, sobre todo, que su virtualidad ha sido aguada en el interior mismo de la Iglesia.
Sacerdote
s que sienten una cierta repugnancia a manifestar su posicionamiento político personal por aquello –muy probablemente– que se les enseñó en el seminario de ser "sacerdotes en todo, sólo sacerdotes", pero que, al final, acaban por decantarse por el centro derecha con algún palmo por encima del centro izquierda. Son, por último, sacerdotes que se sienten queridos y valorados por la gente con la que trabajan, lo que es fuente de satisfacción. ¡Como para tirar cohetes, sí!


El contento se muta en preocupación cuando se mira al futuro. Las nuevas generaciones de sacerdotes ofrecen un rostro más carca o más tradicional si se lo compara con el de sus predecesores. Son –para entendernos– más "espiritualistas" que comprometidos con la realidad de la vida, lo que es un factor muy grave en la esfera de la vocación-misión del sacerdote diocesano. El carisma propio de este tipo de sacerdotes es, precisamente, el cuidarse de la comunidad cristiana, el vivir con el pueblo, el compartir los sueños y las derrotas de los feligreses que le han sido encomendados.
La encuesta revela, por otra parte, a mi entender, un exceso de optimismo o de autocomplacencia. Parece excesivamente jubiloso que los sacerdotes afirmen que en el seno de la Iglesia cuentan con amplísimos márgenes de libertad para expresar sus opiniones. No parece que sea éste el sentir de los teólogos y el de los que más se relacionan con la sociedad a través de los medios de comunicación. ¿A qué puede deberse tanta satisfacción en un 82% de los encuestados como para decir que se sienten “totalmente libres”? ¿Puede ser que sólo un 1,6% experimente falta de libertad?
Hay también un exceso de optimismo en la respuesta masiva, cercana al cien por cien, de lo que dicen que, de volver a nacer, serían otra vez sacerdotes. Se trata de una hipótesis sin fundamento alguno y, por eso, la respuesta no comporta ningún compromiso. Y algo parecido ocurre con las respuestas referidas a lo que cabe esperar del Papa Benedicto XVI. Lleva aún poco tiempo como para hacerse cada cual un juicio con alguna base o fundamento. Decir que todavía dará alguna sorpresa positiva “aunque no sepamos cual”, es puro voluntarismo. También que dará a la Iglesia algún documento de gran interés. Todo esto significa una benevolencia a todo trapo en los encuestados.
Más importa, por lo que indica de futuro, que las relaciones entre los sacerdotes y su obispo resulten ahora mucho más fluidas y positivas que en tiempos anteriores. Este dato lo aportan sobre todo las nuevas generaciones de sacerdotes; los más mayores ven al obispo como autoridad y como una figura lejana…
En definitiva: ganan los cohetes, sobre las lamentaciones. ¡Pero tienen que espabilar los curitas jóvenes! •

Manuel de Unciti

FICHA TECNICA

Población encuestada: Sacerdotes diocesanos en activo, de ámbitos urbanos y rurales.

Instrumento de investigación: Entrevista, con aplicación de cuestionario individual a través de teléfono.

Muestra: 751 sacerdotes, de todas las diócesis españolas. Segmentación según Autonomías, guardando una proporcionalidad en función del número de sacerdotes en activo dentro del ámbito de cada una y en función de la pirámide de edades del conjunto de la población encuestada. Para el conjunto de la muestra, el error muestral es de +/- 3.5 %, con un nivel de confianza del 95 %.

Realización de la investigación: Merkastar y Taiss Investigación realizada para 21rs.

Fechas del trabajo de campo: 1-15 de febrero de 2007.
Análisis de los datos y elaboración del Informe: Luis Fernando Vílchez Martín, profesor de la UCM.

Metodolog
ía y perfil.

Los sacerdotes mostraron un gran interés y una profunda colaboración con los encuestadores. Alguno llegó a bendecirles. Han respondido con ganas y con un alto índice de sinceridad. Y todos se han sentido interesados en poder manifestar sus opiniones y puntos de vista. Valoraron mucho el cuestionario y no se sintieron “incómodos” ante las preguntas.


Autor: José Manuel Vidal