Primeros frutos de la Jornada Mundial de la Juventud
Cosecha
vocacional

El autor de este testimonio es presbítero de la diócesis de Salamanca, y en él recoge su experiencia en el encuentro vocacional que jóvenes de todo el mundo, pertenecientes al Camino Neocatecumenal tuvieron al día siguiente de la misa presidida por el Santo Padre en la XX Jornada Mundial de la Juventud, celebrada en Colonia


Dos momentos del encuentro vocacional en el parque Rheinare de Bonn

Cerca de cien mil jóvenes neocatecumenales procedentes de los cinco continentes (entre ellos quince mil españoles) se dieron cita en Bonn, un día después de la celebración de clausura de la XX Jornada Mundial de la Juventud que tuvo lugar en Colonia el pasado mes de agosto. En un bello lugar junto al río Rhin, en el parque Rheinare, tuvo lugar este encuentro vocacional en el marco de una Liturgia de la Palabra presidida por el cardenal Meisner, arzobispo de Colonia. Esta celebración contó con la presencia de unos 70 obispos y arzobispos, entre ellos 11 cardenales, y los responsables del Camino Neocatecumenal a nivel mundial, Kiko Argüello, Carmen Hernández y el padre Mario Pezzi.


Llamados a la vocación

Este tipo de encuentro y celebración, en el que siempre se hace una llamada explícita a los jóvenes al seguimiento de Jesucristo a través de la vocación sacerdotal y religiosa, está íntimamente ligado a la celebración de las Jornadas Mundiales de la Juventud, desde que Kiko hiciera la primera llamada vocacional tras concluir la celebrada en Roma del Jubileo de los Jóvenes, en 1984. Desde entonces se han venido repitiendo en cuantas Jornadas se han celebrado. En esta ocasión, en Bonn, dos mil jóvenes han manifestado su disponibilidad para llegar a ser sacerdotes, y unas mil doscientas chicas han expresado su deseo de seguir a Dios en la vida consagrada.
Fue un encuentro muy emotivo, la intervención sucesiva de los distintos arzobispos y cardenales fue una invitación esperanzada a los jóvenes para que no tuvieran miedo a seguir a Jesucristo. Monseñor Rylko, Presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, comenzó su intervención afirmando que «los jóvenes del Camino habéis conquistado Colonia», y terminó afirmando: «Estoy seguro de que vosotros le queréis dar al Papa el mensaje de que con los jóvenes del Camino el Santo Padre puede contar siempre», a lo que un alegre público correspondió con un sonoro aplauso y vítores lanzados al cielo como muestra de agradecimiento.
El arzobispo alemán monseñor Paul Joseph Cordes, Presidente del Consejo Pontificio Cor Unum, también se dirigió a los asistentes al encuentro, apuntando que «este encuentro de jóvenes del Camino Neocatecumenal es un espectáculo para los alemanes».
El cardenal arzobispo de Madrid, don Antonio María Rouco Varela, invitó a los jóvenes a dar fruto, expresando su deseo de que, en cada uno, madurara la vocación cristiana, que es a la que hemos sido llamados por nuestro Bautismo. Por ello invitó a todos los presentes a levantarse, aunque no fueran a subir al escenario, mostrando así que el encuentro no era solamente para definir una posible vocación al presbiterado o a la vida consagrada, sino para convertirse y ponerse en manos del Altísimo para hacer su voluntad.
Y el cardenal Meisner tuvo una bellísima intervención, en la que invitó a los jóvenes a construir la existencia cristiana a partir de tres palabras sacadas del Evangelio (ven - permanece - ve), que fue desgranando catequéticamente ante la mirada atenta de los jóvenes.


Crisis de secularización

El iniciador del Camino Neocatecumenal, Kiko Argüello, tras saludar a los jóvenes de todas las naciones presentes en el acto, afirmó que, «en la situación actual, la Iglesia está atravesando una grave crisis debido a la globalización, la secularización y la apostasía silenciosa de Europa», y les pidió que ayudasen a los sacerdotes.
Uno de los momentos más emotivos del acto se vivió con la procesión de 1.150 sacerdotes de los distintos Seminarios diocesanos Redemptoris Mater (surgidos por todo el mundo gracias al impulso del Camino Neocatecumenal), portando una imagen con la Virgen Reina. Kiko Argüello anunció el Kerygma hasta quedarse apenas sin voz, hablando de la Buena Noticia del amor de Dios a todos los hombres, hecho visible en la misterio pascual de Jesucristo muerto y resucitado. Tras su catequesis y la intervención de Carmen Hernández y el padre Mario Pezzi, se pidieron vocaciones, y ahí está el resultado: ¡una gran cosecha vocacional en Bonn!
Ya lo había pedido al Señor el cardenal Meisner al inicio del encuentro: «Abre el cielo y llena nuestros corazones con el Espíritu Santo y danos un nuevo Pentecostés». Los que estuvimos allí fuimos testigos de un espectáculo inolvidable, y en el fondo de nuestro corazón nos asaltaba más de un interrogante: ¿cómo es posible que los Seminarios de la mayor parte de las diócesis de Europa estén semivacíos?


Juan José Calles Garzón